Para estudiar el planeta hemos recreado imágenes de él. Los mapas son representaciones reducidas del espacio geográfico, pueden mostrar toda la Tierra o solo una parte de ella.
Los mapas son útiles para ubicar lugares, medir distancias, representar formas del relieve, características climáticas, condiciones socioeconómicas, etcétera. Además de su utilidad, también han sido considerados como representaciones artísticas, ya que presentan un arreglo muy particular de colores y elementos visuales que ayudan a comunicar ideas.
Los mapas no son reproducciones exactas de la realidad, más bien, son simplificaciones de ella. Quien elabora los mapas elige qué elementos quiere representar, cómo lo hace y con qué intenciones.
Algunas pinturas rupestres han sido catalogadas como mapas incipientes, pues representan rutas o lugares específicos del territorio. Desde ese entonces, la composición de la representación a través de la simbología y los colores es esencial para comunicar las características del lugar de forma adecuada; además, permite a los observadores descifrar su contenido.
Muchos mapas antiguos no sólo eran el reflejo simple de los elementos constitutivos del espacio geográfico, también contenían dibujos detallados de los campos agrícolas, mostraban márgenes decorados con paisajes o estaban ornamentados con criaturas fantásticas o escenas bíblicas.
El valor artístico reside en la belleza de las representaciones cartográficas y en todos los elementos que la acompañaban, incluso se considera que los mapas también tienen un carácter narrativo de la historia o leyendas de los lugares, además de permitir conocer el paisaje de los lugares cuando todavía no existía la fotografía.
Los códices mesoamericanos, como el Boturini, el Mendoza o el Borgia, son ejemplos de la integración entre la cartografía y el arte, pues utilizan colores vivos para representar linajes, rutas y territorios e integran glifos para representar la localización de lugares. Estos códices son ejemplo de cómo las representaciones del espacio geográfico son relatos visuales cargados de identidad.
Las técnicas utilizadas en la manufactura cartográfica también se han mezclado con las técnicas artísticas, como el grabado o el coloreado a mano durante la época renacentista de los mapas portulanos.
Las bellas decoraciones de los mapas no son la única razón por la que se afirma que los mapas son obras artísticas, la composición gráfica, es decir, la forma en que los elementos visuales representados interactúan entre sí hace que el mapa sea considerado como una pieza de arte.
El color, la tipografía, los símbolos, la proyección cartográfica, la composición espacial y la ornamentación hacen que un mapa sea bello o, por el contrario, se vea saturado de información y de elementos visuales que hacen difícil su comprensión.
Con el uso adecuado de los colores se pueden distinguir regiones, jerarquizar información o establecer una relación con las temáticas presentadas como la hidrografía, las guerras, el relieve o las enfermedades.
La tipografía es muestra de la época en la que el mapa fue confeccionado. Los símbolos, por su parte, deben relacionarse con el fenómeno o proceso a representar; por ejemplo, los transportes se simbolizan con aviones o barcos, según sea el caso.
Reconocer la dimensión artística de los mapas nos permite comprender que cada representación espacial de nuestro planeta es una obra intencional y resultado de una serie de decisiones estéticas que influyen en la manera en que percibimos los espacios.
*Profesora del plantel Sur
Ejemplos de integración entre la cartografía y arte:
Códice Boturini
- Se trata de un catálogo de 22 láminas de papel amate, recubiertas de estuco, con escritura mexica. Cuenta la historia desde que los mexicas salieron desde Aztlán hasta llegar al Valle de Anáhuac, donde fundaron la capital de Tenochtitlán. Clásico tardío (900-1521 d. C.).
Códice Mendoza
- También conocido como Mendocino, fue hecho en 1540 en papel europeo. Fue encargado por el primer virrey de la Nueva España, Antonio de Mendoza, que desempeñó su cargo de 1535 a 1550, para enviar a Carlos V informes sobre los mexicas.
Códice Borgia
- También conocido como Codex Borgianus, Manuscrit de Veletri y Códice Yohualli Ehecatl, es un códice precolombino con contenido calendárico y ritual, que data del posclásico tardío (900-1521 d. C.).
