La milpa es mucho más que un sistema agrícola: es un modo de entender la vida en comunidad. Desde tiempos prehispánicos, ha sostenido la alimentación, la identidad y el equilibrio ecológico de numerosas comunidades en México.
Pese a los cambios en las formas de producción y consumo, este modelo ancestral sigue vivo en el campo y la cultura para recordar la importancia de sembrar diversidad, cuidar la Tierra y valorar el conocimiento que ha nutrido al país durante siglos.
Con ese espíritu, el pasado 20 de noviembre de 2025 se llevó a cabo el Cuicacalli: Convite Interdisciplinario Museo de la Milpa, en la explanada del plantel Oriente.
En esta actividad participaron estudiantes de diversas asignaturas, quienes aportaron miradas complementarias sobre la relevancia de la milpa en la vida social, histórica y científica del país.
Cada grupo presentó un enfoque particular: desde explicaciones sobre la triada mesoamericana —maíz, frijol y calabaza— y la importancia de la labranza, hasta contenidos sobre el maíz amarillo, las diferencias entre mutación genética y cromosómica, la teoría celular aplicada a este sistema agrícola y la historia de la milpa en Iztapalapa.
También se abordaron las prácticas agrícolas de las culturas prehispánicas, para quienes la milpa era fundamental para asegurar el alimento y mantener la armonía con el entorno.
De igual forma, el ambiente del convite estuvo acompañado de sabores tradicionales: palomitas, panqué de elote, quesadillas y dulces de maíz que invitaban a la comunidad a acercarse, preguntar y aprender.
La actividad permitió comprender que la milpa no sólo pertenece al pasado, sino que puede inspirar nuevas formas de pensar el presente. Asimismo, al vincular disciplinas, mostró que el conocimiento se fortalece cuando se cultiva colectivamente, igual que la milpa.
Milpa: un método milenario
La palabra milpa proviene del náhuatl: milpan de milli “parcela sembrada” y pan “encima de”.
Este sistema agrícola está conformado por un policultivo.
Su especie principal es el maíz, pero también sirve para el frijol, calabaza, chile, tomate y otros alimentos.
La combinación de maíz-frijol-calabaza se le conoce como la triada mesoamericana.
