Isabel Clemente Rojas, profesora del plantel Vallejo, expuso “El avatar como instrumento de apropiación del conocimiento”, conferencia en la que explicó cómo ésta se convierte en una línea de estudio. Además, resaltó la importancia de cuestionar el vivir sólo en espacios virtuales y, a cambio, promover ámbitos físicos con el estudiantado.
En el marco del Séptimo Simposio de Tecnologías de la Información, la maestra del Club de Robótica del plantel Vallejo señaló que los objetivos específicos de esta investigación buscan que el estudiantado reflexione en el uso del avatar como instrumento de apropiación del conocimiento a través de las emociones, que el uso de éste provoca en ellos, así como la seguridad en sí mismos y la confianza.
“Los que estamos inmersos en el Área 1 Física-Matemática creamos tecnología, pero ¿qué repercusiones tiene en el ser humano? De ahí surge esta línea de estudio, que nos hace preguntar ¿quién soy yo?, ¿cómo me sitúo en el mundo?, ¿cómo son mis relaciones con otros sujetos? Esto nos lleva a nuestra historia de vida”, resaltó.
Dado que el Modelo Educativo del CCH refiere a una cultura básica, la profesora comentó que “no solo los profesores del Área 1 debemos preocuparnos por crear tecnología, sino también tengamos presente que somos el Colegio de Ciencias y Humanidades. Nuestros ámbitos son tanto físicos como virtuales y trabajamos con adolescentes; es importante que sepamos que ellos se mueven en ambos mundos”, precisó la académica.
La también asesora alertó que la simple interacción con una imagen externa puede generar cambios en el comportamiento y formas de pensar “sin que nos percatemos de ello. Precisamente, debido a que este fenómeno transcurre de manera no consciente, los especialistas se preguntan qué consecuencias tendría para las personas pasar demasiado tiempo en el ciberespacio o en la realidad virtual con un avatar que nos representa, pero que no somos nosotros mismos”.
“Nosotros podemos entenderlo como adultos, pero habría que situar a los estudiantes y resituarlos constantemente; quizás ellos prefieran estar en ese mundo virtual, pero es importante también estar en el mundo físico”, afirmó la docente.
“Los espacios del cibermundo son algo más que un simple juego y pueden provocar consecuencias psicológicas más complejas y profundas, ya que el avatar no es una ropa que usamos, sino es nuestra autorrepresentación que viene cambiada”, comentó.
Los espacios del cibermundo son algo más que un simple juego y pueden provocar consecuencias psicológicas más complejas y profundas”.
Isabel Clemente Rojas
Profesora
