Compartir el conocimiento, las investigaciones, los saberes del campo y la gastronomía en torno al quelite crea un lazo importante, ya que este alimento, además de ser valioso para la cocina mexicana por sus nutrientes, es un ejemplo de cómo se puede divulgar la ciencia a través del arte, en este caso, con el cine documental.
Lo anterior forma parte de la conferencia a cargo de Manuel Amaya Huerta, colaborador de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, quien habló sobre el documental Quelites en México, proyecto que consta de tres capítulos con 25 minutos de duración, cada uno, y que se proyectó con el apoyo del programa Ciencia Distancia.
A través de una charla en línea, el colaborador dijo que este material se puede también conocer gracias a la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), ya que se realizó un trabajo coordinado con diferentes instancias, entre ellas, realizadores de cine, cocineras tradicionales, agricultores, comerciantes, así como investigadores del Instituto de Biología de la UNAM.
En ese sentido, destacó la importancia de divulgar la labor científica: “este tipo de trabajos terminan en medios, fotos, carteles o una ponencia. Aunque sean biólogos, tarde o temprano van a necesitar de los medios como periódicos, revistas, videos para que se difunda el conocimiento”.
El realizador audiovisual explicó que el comunicar es un trabajo multidisciplinario, ya que se requiere de una labor constante en equipo: “sin los investigadores no se podría realizar este trabajo. Súmenle las entrevistas con las cocineras, los campesinos y los comerciantes de los quelites en los mercados”.
Por ello, resaltó que en un inicio, el proyecto estaba pensado para ser una entrega de 20 minutos, sin embargo, con más de 4 mil tomas de visitas en ocho estados durante dos años, el resultado fue un documental de tres partes que expone todo el conocimiento científico y empírico del quelite.
Hacia la docuficción
“Haré un paréntesis. Estamos llenos últimamente de malas noticias y cosas que nos deprimen, pero también está el lado de la ciencia, de las cosas interesantes, de la gente que trabaja, produce, prospera e intenta tener un país mejor, un México mejor. Este tipo de materiales nos llevan a este tiempo cuando la gente comía quelites y era más sana. A veces dejamos de lado ese tipo de trabajos y a alimentar nuestra alma y estómago con este tipo de productos y de la cultura, que es tan rica en México”.
Amaya Huerta reveló la importancia de documentar sin “ser invasivo”, por el contrario, permitir que los entrevistados se expresen con naturalidad, ya que esto influirá en el discurso y en el lenguaje visual. No obstante, la propuesta está bajo el concepto de docuficción, pues en ocasiones el realizador interviene para buscar los mejores ángulos, así como solicitar a las cocineras “que actúen un poquito”.
“Me gusta que el video sea dinámico, las tomas no van más allá de 30 segundos, el tiempo de lectura de imagen es muy rápido en la actualidad. Puedes leer una imagen muy rápido y pasar a la siguiente toma. Hay momentos en los que se necesita la toma contemplativa, pero es según la narración temática. El proceso creativo tiene que ver mucho con las maneras y los modos”.
Para el licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM, el trabajo documental posee diversos aristas, ya que debe pensarse en la escaleta, cuáles serán los escenarios de producción, con quiénes se hablará, cuáles serán los temas, los recursos disponibles, el uso de manejo de tiempo y espacio, los conceptos y otros nombres de esta planta, pero sobre todo, a quiénes está dirigido el mensaje.
“Algo que siempre hago cuando edito este tipo de trabajos y grabar es pensar en el público al que nos vamos a dirigir, me gusta partir con las ideas. Pienso para quién va dirigido y sé que es para ustedes, jóvenes de 18 a 25 años (…) que pueden desconocer este alimento. Es importante que lleve contenido científico, es nuestra responsabilidad, pero esta información está dirigida de manera suave y contada de la mano de los propios productores”, dijo.
Por ello, comentó que el documental está lleno de testimonios: “están contados desde la propia voz de campesinos, agricultores, cocineras, porque saben la importancia que tiene este alimento. Es para mí un orgullo decir que 95 por ciento de este material está grabado con cámara en mano, no en tripié”.
Por último, reveló la importancia de ser empáticos y mantener la capacidad de sorprenderse para la realización de este tipo de trabajos documentales, pues “te llevas una sorpresa enorme con las personas que conoces”.
“Es maravilloso estar en el campo y que las personas te puedan compartir sus saberes de la cocina. Creo que en este video se transmite ese lazo, están orgullosos de lo que poseen y de lo que saben, como mexicanos debemos estar orgullosos de este tipo de alimentos”.
Este documental se puede ver en YouTube en el canal “Biodiversidad Mexicana”, en el link https://www.youtube.com/watch?v=ZfUnuKCF73M&ab_channel=BiodiversidadMexicana.