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Un biopic sobre Robbie Williams

En este trabajo de Michael Gracey, su mayor controversia es su gran acierto

Un biopic sobre Robbie Williams
En este trabajo de Michael Gracey, su mayor controversia es su gran acierto

  

Las películas biográficas, ahora llamadas biopics, no son nada nuevo en la industria cinematográfica. Sin embargo, en años recientes, las salas de cine y servicios de streaming se han inundado de historias de vida de innumerables personalidades, en particular, de la industria musical.

Tecnológica, musical y culturalmente, el mundo ha cambiado mucho desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945, mismo año de estreno de A Song To Remember, considerado el primer biopic de un personaje musical: el compositor y pianista polaco Frédéric Chopin.

Desde entonces, el biopic musical parece haberse consolidado como un subgénero dentro de las películas biográficas, afianzando una fórmula sobreexplotada hasta la llegada de un chimpancé bailarín, cantante, letrista y drogadicto, en el más reciente filme del realizador australiano Michael Gracey: Better Man, sobre la vida del ícono inglés Robbie Williams.

Los musicales no son ajenos al realizador del filme, responsable de The Greatest Showman (2017) y la producción ejecutiva de Rocketman (2019). Por desgracia, esta entrega recicla demasiado de sus predecesoras por creador y género. Desde el problema paterno, la dinámica de excesos, las enmiendas, los presagios del desenlace, la película tropieza por su inevitable comparación.

Su mayor controversia resulta ser su mejor acierto. El chimpancé, de singular aspecto antropomórfico, permite a la historia oscilar entre la realidad y la fantasía con libertad a tal grado que roza el caos y la locura.

La estructura narrativa es propositiva en equivalencia a comparación de sus antecesoras, asimilando una onda, con valles y crestas, aunque al tiempo, le juega en contra al caer en un bucle repetitivo.

Sin embargo, diálogos inteligentes y memorables pueden ser precedidos o sucedidos por unos igualmente torpes e insustanciales.

Es importante diferenciar entre las presentaciones y los números musicales verdaderos que tienen lugar fuera del escenario. Estos últimos son magníficos, en particular, la coreografía de Rock DJ y She’s The One, donde agilizan y embellecen su narrativa visual, admirablemente.

Las pequeñas historias humanas que convergen en el relato, en especial, la relación del protagonista con su abuela, conforman el lado sutil y maravillosamente construido de esta particular biopic.

De igual manera, la pérdida de identidad en la interpretación de un personaje afronta la inseguridad connatural de la consciencia humana ante una generación que anhela ser suficiente.  

 

El dato

  • El propio Robbie Williams narra la historia.
  • Con un presupuesto de 110 millones de dólares, la película se posiciona como el biopic más caro de la historia.
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