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Esta ciencia también explica el mundo

El tener presente ciertos datos permite comprender al mundo

Esta ciencia también explica el mundo
El tener presente ciertos datos permite comprender al mundo

Ya sea en primaria o secundaria, todos hemos cursado la materia de Geografía. Por lo general, asociamos esta asignatura al aprendizaje memorístico de la localización de ríos, océanos, países u otros rasgos geográficos.

El carácter memorístico que caracterizó a la enseñanza de esta disciplina fue una de las razones principales por las que se le ha dado menos peso en los planes de estudio de los distintos niveles educativos.

Cuando las teorías pedagógicas comenzaron a propugnar por una enseñanza que favoreciera el desarrollo de habilidades de orden superior como la comprensión, el análisis y la reflexión, la Geografía disminuyó en cantidad de horas y grados escolares en que se impartía.

El viraje de la enseñanza de la Geografía hacia la comprensión de procesos, en lugar de memorizar hechos, no sólo fue bien aceptada por la sociedad que solicitaba conocimientos útiles, también fue bien acogida por la comunidad geográfica que aspiraba a que su ciencia fuera reconocida no por su carácter descriptivo, sino por su capacidad de explicar el mundo.

Sin embargo, el profesorado de bachillerato que recibe a los egresados de secundaria supone que éstos son capaces de localizar los países del mundo, las entidades federativas de nuestro país y sus principales rasgos físicos.

Nada más lejos de la realidad. Con las reformas educativas, en lugar de aprenderse los nombres de las cordilleras, el estudiantado debía comprender los procesos que las forman; lo mismo sucedió con los climas, los indicadores demográficos y los flujos migratorios, por ejemplo.

El profesorado de Historia Universal, Moderna y Contemporánea, así como el de Historia de México son sorprendidos con alumnos que no pueden localizar en un mapa al país de donde provinieron los conquistadores de Tenochtitlan o en donde se inició la Revolución Industrial. Más grave aún, algunos miembros del estudiantado no pueden ubicar en un mapa la entidad federativa en la que viven.

¿Qué tendrá de malo que el alumnado no pueda localizar países, mares u otros componentes del espacio? Se ha sostenido que no es necesario memorizar esta información, que basta consultar un atlas cada vez que se requiera. Siendo honestos, esto no es factible. En las aulas no hay disponibilidad de atlas de manera permanente y con grupos numerosos la cantidad de ejemplares por salón tendría que ser elevada.

Por fortuna, en la actualidad es probable que en los salones haya internet, pero distraer la clase de manera continua para consultar Google Maps puede entorpecer la dinámica de la secuencia didáctica.

Quienes nos dedicamos a la docencia de Geografía o de otras ciencias tenemos la tarea de reflexionar si todavía debemos satanizar los conocimientos memorísticos o permitir que éstos acompañen a los procesos cognitivos más complejos.

Nuestra práctica docente nos indica que el aprendizaje no puede integrarse de manera profunda si al analizar las tensiones entre China y Estados Unidos, el alumnado no conoce la localización de estos países, por mencionar un ejemplo.

La memoria es la capacidad de retener y recordar información, la facultad de almacenar conocimiento. Fortalecer esta habilidad en el alumnado le permitirá hacer análisis y reflexiones más amplias, pues podrá evocar más información.

La Geografía no debe ser una materia memorística, pero teniendo conocimiento memorístico sobre el mundo es más fácil comprenderlo. 

*Profesora del plantel Sur

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