La Sala de Murales de la Biblioteca del plantel Naucalpan fue el foro de grabación de la primera emisión semestral de Los bibliotecarios de Babel, programa institucional de fomento a la lectura y divulgación de colecciones bibliográficas.
Este programa fue doblemente celebrado, ya que además de abrir con las actividades de lectura del semestre 2025-2, se sumó a la lista de acciones de la Comisión Interinstitucional, integrada por la UNAM, el Instituto Politécnico Nacional y el Colegio de Bachilleres, al tomar como lema: “Contra la violencia los libros también cuentan”.
Los bibliotecarios de Babel se reunieron con la coordinadora de la biblioteca del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (Cecyt) 2, Berenice Ríos; y Rosalba Santana, representante del Colegio de Bachilleres plantel 5, bajo la conducción del anfitrión y coordinador de la biblioteca del plantel Naucalpan, Miguel Zamora.
El programa estuvo dedicado a discutir y conversar sobre la novela La vegetariana (2007), de la escritora surcoreana Han Kang, ganadora del Premio Nobel de Literatura de 2024.
Frente a un foro de cerca de 60 estudiantes, el profesor David Sánchez, secretario de Apoyo al Aprendizaje y Cómputo, abrió la sesión con la actividad conocida como “La trama”, reto del programa que consiste en resumir un libro en menos de cinco minutos y abrir la discusión a las interpretaciones, temáticas y lecturas de la obra en cuestión.
De esta manera, los representantes de la Comisión Interinstitucional y los lectores invitados (los profesores Alberto Hernández y Gustavo Estrada) comenzaron el intercambio de ideas en torno a los avatares del personaje principal de La Vegetariana, Yeonghye, una mujer que comienza a aborrecer la carne a causa de sus sueños.
Además de elogiar el estilo de la novela y la peculiar forma de presentar a un personaje a partir de otras voces y no de la propia, los comentadores reflexionaron en torno a diversas preguntas.
Una de ellas giró en torno a lo que podía representar hoy en día la renuncia a la carne y de por qué el vegetarianismo descrito en la obra era una especie de negativa a las formas de violencia contra las mujeres, además de la expresión de una necesidad de ir más lento en una sociedad de lo inmediato, brutalmente consumista y en la cual aquellos que no comen carne pronto terminarán por ser devorados.