La reflexión filosófica llegó a su vida sin que se lo propusiera; de la mano de amistades empezó a interesarse, pero fue en el Colegio de Ciencias y Humanidades donde su estudio fue más profundo, incluso se convirtió en la disciplina que más le atrae. Recientemente, este gusto la llevó a obtener la medalla de oro en la 13° Olimpiada Universitaria del Conocimiento, que premia a los mejores estudiantes de bachillerato en ocho disciplinas.
Es Britany Michelle Castro Martínez, estudiante del plantel Sur, quien compartió que fue gracias a la invitación y, un poco, a la insistencia de su profesora de Filosofía, así como de su mamá, que participó en el certamen universitario.
“La experiencia que me dejó la Olimpiada fue creer en mí, porque estaba muy dudosa de entrar, dije: ‘voy a hacer el ridículo, sólo voy a pararme temprano y no pasará nada’. De hecho, en la primera fase ya no quería ir, pero mi mamá y mi maestra me dijeron: ‘sí puedes’. Pasé ambas etapas y al final se me quitó el miedo a participar”.
Al referirse al concurso, Britany consideró que participar cultiva la responsabilidad, en este caso, la de estudiar.
“Lo que he aprendido en el Colegio lo he aplicado. La Filosofía es importante y el Taller de Lectura Redacción e Iniciación a la Investigación Documental es indispensable, ambos me ayudaron para escribir el ensayo que presenté en la Olimpiada”, destacó.
La filosofía es aprendizaje
La joven, quien también gusta de dibujar y hacer manualidades, dijo que desde que se interesó por la Filosofía, la aplica en muchos momentos de su vida.
“Investigué una corriente filosófica, el estoicismo, y me pareció muy interesante. Su pensamiento es muy sereno, sin tanta preocupación. Creo que por eso, al final, entré a la competencia. Si no hubiera conocido esa corriente me hubiera dado más miedo. Desde mi perspectiva y saliendo un poco de lo teórico, para mí la Filosofía es aprendizaje”, dijo.
Por ello, en el certamen expuso por escrito una de las problemáticas sociales actuales con el ensayo “La moda sin alma, una industria carente de compasión”, en el cual hace referencia a la industria textil y la urgente necesidad de que sea más humanista.
“La gente se viste todos los días, pero no nos ponemos a pensar en todo lo que hay detrás. Hay muchas empresas millonarias de ropa fast fashion que violan los derechos humanos de sus trabajadores, no les importa. Para mi escrito utilicé a dos filósofos contemporáneos, uno de ellos es Adela Cortina, que habla de cultivar la compasión por el otro”, explicó.
Su ensayo estuvo reforzado con los reportajes que muestran a la industria del vestido y “México no está alejado de todo esto. Investigué que en el terremoto de 1985 se evidenciaron las pésimas condiciones de las obreras textiles en la ciudad, bajos pagos y trabajo en las situaciones más desfavorables”.
En este sentido, invitó a sus compañeros a no dejar pasar la oportunidad de participar en la próxima Olimpiada, ya que estos concursos impulsarán su desarrollo.