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Elegir temas apasionantes

Los jóvenes se pueden sentir atraídos por conocimientos que apliquen en lo cotidiano

Elegir temas apasionantes
Los jóvenes se pueden sentir atraídos por conocimientos que apliquen en lo cotidiano

El Modelo Educativo del CCH postuló la enseñanza activa como uno de sus principales fundamentos. La idea que sustenta este principio consiste en aceptar que sólo se aprende si el estudiante investiga por su cuenta y aplica el conocimiento; entonces, se puede decir que el alumno hace suyo el saber.

Una dinámica que ayuda al proceso de investigación es realizar un proyecto. Si bien lo que significa “proyecto” puede variar según la asignatura, podría consistir en que los estudiantes hagan una investigación sobre un tema específico y se involucren desde un interés genuino, de resolver prácticamente un contenido, porque les resulte interesante hacer un experimento.

La arquitecta Mariela Guadagnoli llama a su propuesta enseñanza magnética, que significa que atraes a los alumnos con temas que les impresionen, aunque me parece que se podrían también denominar temas vitales.

Por ejemplo, ella propone construir un huerto; esto implica el conocimiento de varias materias como hacer cálculos matemáticos del terreno o construir ciertas paredes con material reciclable. Aquí, la arquitecta señala que este proyecto les gusta a los estudiantes al punto de no olvidar los contenidos.

Considero que, en la asignatura de Filosofía, y en las disciplinas humanistas, sería complicado construir un proyecto que se pudiera aplicar de forma tan realista como la construcción de un huerto. Sin embargo, si es posible realizarlo si lo conectamos con un aspecto vital, en el tema transversal de la sustentabilidad. Lo interesante serían las conexiones con otras disciplinas y la organización para la unión de varios profesores.

No obstante, mi manera de interpretar el aprendizaje basado en proyectos para filosofía consistiría en hacer preguntas y cuestionamientos acerca de temas aplicándolos a la vida cotidiana; eso crea más motivación para que los estudiantes se interesen e involucren.

Una dinámica que los puede motivar consiste en escribir un relato de forma espontánea y sencilla, sin reglas, sólo dejando fluir la creatividad.

Después de escribir esa narrativa se les pide que apliquen, por ejemplo, el tema de ética, libertad o biología en la construcción de la conducta humana, e interpreten el ejemplo señalando si el individuo de su relato actúa con un valor ético o lo realiza por una construcción social.

También en este proyecto se les pide a los estudiantes que le pregunten a IA si existen sustancias químicas en el cuerpo o en el cerebro que sean la causa de la maldad. De esta forma, se introduce la IA como algo creativo, pues el estudiante no sólo copiará la respuesta, sino que el profesor lo conduce a problematizar o cuestionar el tema por sí mismo, involucrando un tema de ética.

Como es tan múltiple el tema, los estudiantes se interesan en resolver las diferentes perspectivas, lo cual puede ayudar a la búsqueda en IA de un tema que puede aclarar la complejidad.

Este proyecto hace reflexionar a los estudiantes y cómo se les motiva a que lo piensen en situaciones vitales, es decir, se alcanza un aprendizaje significativo.

 

Formas de enseñanza que motiven

Cuando se introduce la sensibilidad en las actividades escolares, es probable que resulte la enseñanza magnética de la que habla la arquitecta Mariela Guadagnoli, pues la sensibilidad permite que el conocimiento penetre en la parte del cerebro que logra que el conocimiento no se olvide.

Sin embargo, existe una gran crisis de la educación en el sistema escolar y es necesario pensar formas de enseñanza que motiven a los alumnos, donde los conocimientos que se investigan les impacte de tal forma que los estudien fuera del salón de clases.

Es importante mencionar que es un reto muy difícil de lograr y requeriría de un grupo de docentes para diseñar estrategias innovadoras más allá de técnicas pedagógicas.

Se requieren de actividades que les resulten apasionantes a los alumnos y eso tendría que venir de docentes con un gran sueño de “transformar el mundo”, es decir, de despertar un gran atractivo en los estudiantes como si pudiesen enamorarse de los conocimientos.

Pero esos profesores soñadores tendrían que reunirse para inventar, un aspecto poco probable que suceda, mientras la institución educativa sostenga su sistema lleno de procedimientos que formalizan todo y esperan contenidos estandarizados.

Soñar con una educación vital con proyectos para enamorar a los estudiantes requiere de un gran amor por la enseñanza que surja de un corazón del docente, con el anhelo de hacer de sus estudiantes seres libres y creativos para desarrollar soluciones para un mundo nuevo. 

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