Ex alumno regresa como investigador a dar ponencia

El anfibio en realidad atraviesa por un sinfín de tristes problemas que amenazan su supervivencia

Ex alumno regresa como investigador a dar ponencia
El anfibio en realidad atraviesa por un sinfín de tristes problemas que amenazan su supervivencia

El investigador y ex alumno del CCH Vallejo, Diego de Jesús Chaparro Herrera, regresó al plantel para platicar con las y los estudiantes sobre la importancia de tomar acciones y generar conciencia del riesgo que corre el ambystoma, con la ponencia “Los ajolotes sonrientes”.

El doctor en Ciencias Biológicas por la UNAM se dijo emocionado de regresar al lugar donde comenzó a conocer a esta especie y señaló que, pese a que cada espécimen pareciera estar siempre contento mostrando una sonrisa, en realdad atraviesa por un sinfín de tristes problemas que amenazan su supervivencia.

Esta enigmática especie ya descrita en códices prehispánicos es aún más antigua que los dinosaurios; si pusiéramos en un reloj el tiempo que los humanos hemos estado en la Tierra sería apenas un minuto en comparación con los 46 minutos que el ajolote ha vivido aquí; mucho se habla de sus habilidades de regeneración, pero la forma en que desafían la evolución también es motivo de estudio, explicó el ponente.

Señaló que el ajolote que podemos observar en el billete de cincuenta pesos (ambystoma mexicanum) no es el único que existe, si bien se ha popularizado esa imagen, “tenemos la dicha de que por las características de nuestro país albergamos una gran diversidad de ajolotes en México, son 16 especies endémicas. [...] eso nos dio el empuje para ir a pedir al congreso del Estado de México el apoyo para comenzar a trabajar en leyes de protección”, puntualizó.

El investigador explicó que el desconocimiento de sus características ha llevado a que sean extraídos de forma ilegal y sean vendidos en el mercado negro por cantidades inferiores a los casi veinte pesos, además que esto contribuye a que se acabe con su ecosistema y que exista la idea errónea de que la única solución necesaria está en reproducirlos en acuarios de forma controlada.

Uno de los mayores problemas es que la mayoría de las especies de ajolotes “tienen demandas muy específicas y son muy difíciles de reproducir en cautiverio”. Sumado a esto el deterioro de zonas que albergan una gran cantidad de ellos, como es el caso de Xochimilco, que se ha visto afectado por obras hidráulicas, además de convertirse en una zona agrícola, así como la introducción de especies invasoras, turismo y contaminación, lo que afecta su fuente de alimentación, reproducción y cuidado. 

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