César Enríquez, la disidencia escénica

César Enríquez, la disidencia escénica

En Vallejo supo que quería vivir del teatro

César Enríquez, la disidencia escénica
En Vallejo supo que quería vivir del teatro

Egresado del Foro Teatro Contemporáneo de Ludwik Margules, el actor, dramaturgo, director escénico y catedrático mexicano César Enríquez es hoy un digno representante del teatro de cabaret de México en el mundo y uno de los pocos histriones que se puede dar el lujo de participar en tres piezas de éxito en la cartelera, el mismo año y en contexto de pandemia (Siete veces adiós, Noche de reinas y La Prietty Guoman).

Su personal estilo y su propuesta escénica, que conjuga la sátira política con la comedia fársica y el musical, lo han llevado a representar a este país en festivales como la Muestra Nacional y el Encuentro de las Artes Escénicas en México; el Iberoamericano de Cádiz, en España; el Latino de Chicago o el Internacional de Buenos Aires.

Esta situación lo llena de orgullo, pero también de sentimiento, al recordar aquellos años en los que se le cuestionó su decisión de ser actor y le preguntaban ¿y qué, cuando vayas a pedir trabajo vas a llegar con tu hoja que diga: canto, bailo y actúo? Porque hoy, en efecto, se presenta con esa hoja que, pocos saben, empezó a escribir en el plantel Vallejo del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH).

Y es que fue la formación humanista del Colegio la que lo hizo decidir que quería estudiar una carrera de esa área, y su oferta extracurricular la que lo llevó al teatro, donde se enamoró de la escena, pero no fue fácil porque sus padres eran de la idea de que estudiara una carrera -abogado, médico, ingeniero, etc.- y que el arte, desde luego, no era opción.

 

Una buena escuela

“Entré al CCH, que había sido mi tercera opción, un poco con el prejuicio de que no era tan bueno como las prepas, pero con la idea de que uno puede estudiar donde sea si se lo propone, no tardé en acoplarme y darme cuenta de que realmente era una buena escuela”, dice Enríquez, quien estaba muy contento de haber ingresado a la UNAM.

Aunque el primer año fue un poco complicado, porque llegó a vivir cierta discriminación por ser homosexual, pronto empezó a fluir, sobre todo por su gusto por el canto, que lo hizo empezar a ser conocido en el Colegio, donde incluso, recuerda, ganó un concurso; no obstante fue en el teatro donde empezó a sentirse en comunidad.

En entrevista, recuerda que no era el típico que siempre había querido ser actor, y aunque en esa etapa se dio cuenta de que sus materias favoritas y sus mejores calificaciones estaban relacionadas con las artes y la escena, se mantenía firme en su intento de hacer una carrera por complacer a sus padres, incluso, dice, obtuvo una beca para estudiar en el Tecnológico de Monterrey.

Sin embargo, la rechazó e ingresó la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, donde estudiaba Comunicación, a la par que entró al Foro Margules para prepararse en teatro, y así pasó un año, hasta que un día no pudo más y tuvo que hablar con sus padres, para quienes fue un gran shock escucharlo pedirles su apoyo para estudiar lo que verdaderamente le apasionaba: el teatro.

 

Abrazar la identidad

Por eso, sostiene emocionado el también activista por los derechos LGBTIIIQ+, si algo puede decir hoy a los jóvenes cecehacheros es que luchen por sus sueños, porque él lo ha hecho. “Hoy te puedo decir que ha valido la pena y que soy el artista que soy gracias a que abrazo mi identidad y mi ser tal como soy”, aseguró.

También les diría que sean ellos mismos, que no se den por vencidos, que nuestra identidad y nuestros sueños importan y perseguirlos tal y como son es viable, “eso nos va a dar el empuje para ir por ellos, porque cambiarlos para complacer a los demás, no funciona; nadie te debe decir quién tienes que ser”.

Para Enríquez, los jóvenes tienen que explorar aquello en lo que se sientan como pez en el agua, porque si te dedicas a algo que te gusta te formas como el ser humano que quieres y sólo así puedes construir una mejor sociedad, más equitativa. “No puedes transformar el mundo si tú no te transformas primero”, concluye Enríquez, quien es uno de los más completos performers de la actualidad y un referente de la escena mexicana. 

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