En su sentido más general y explícito puede decirse que el género de la tragicomedia, de acuerdo con el investigador Patrice Pavis en su Diccionario del teatro (2015), se trata de una obra en la que participan, a la vez, la tragedia y la comedia.
El empleo del término “tragicomedia” puede rastrearse por primera vez hasta Plauto en su prólogo de Anfitrión, sin embargo, para términos de la historia teatral, suele señalarse que el género se desarrolla a partir del Renacimiento.
De acuerdo con Pavis (2015, p. 492), para distinguir al género tragicómico se identifican tres criterios: los personajes pertenecen a capas populares y aristocráticas; la acción seria no desemboca en una catástrofe -como sí sucedería en una tragedia pura en su forma-; y su estilo navegaría entre un “lenguaje sazonado y empático” en la tragedia y una “lengua cotidiana o vulgar” en la comedia.
La tragicomedia está estructurada, en su esencia, por la ambigüedad, pues lo tragicómico revela la incapacidad del humano para enfrentarse a un adversario digno de él: “el destino trágico se manifiesta bajo una forma no trágica” (2015).
Por su parte, según la dramaturga mexicana Luisa Josefina Hernández (Tovar, 2011, p. 75), la tragicomedia suele tratarse de un personaje que tiene una meta, la cual persigue enfrentando obstáculos, y puede que alcance o no su meta.
Si se trata de una meta positiva, entonces enfrentará obstáculos negativos y corresponderá con un personaje serio; en cambio, si fuera uno cómico su meta sería negativa y tendrá que enfrentar obstáculos positivos. Por último, el personaje navegará de aventura en aventura, donde la historia terminará bien para los buenos y mal para los malos.
A diferencia de otros géneros teatrales, como la tragedia o la comedia, lo que la tragicomedia busca es lo espectacular, lo sorprendente, lo patético.
Por ello, en este género dramático ocurrirán un montón de cosas: encuentros, reconocimientos, aventuras galantes, desventuras increíbles, etcétera.
Algunos de los ejemplos más clarificadores de lo que es la tragicomedia son: La Celestina, de Fernando de Rojas; El mercader de Venecia, de William Shakespeare; La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca; El burlador de Sevilla y convidado de piedra, de Tirso de Molina; o El jardín de los cerezos, de Antón Chéjov.
Referencias
Pavis, P. (2015). Diccionario del teatro. Dramaturgia, estética y semiología. (J. Melendres, Trad.). Paidós.
Tovar, J. (2011). Los siete géneros. En F. Reyes Palacios, & E. Negrín (Edits.), Los frutos de Luisa Josefina Hernández. Aproximaciones. Escritos de teoría dramática, p. 69-77. Universidad Nacional Autónoma de México.
