El adiós, una farsa surrealista de la dramaturga belga Mireille Bailly, se ha estrenado en México y en la UNAM bajo la dirección y traducción de Boris Schoemann. La obra, coproducida por la compañía Los Endebles y Teatro UNAM, se presenta desde el 17 de octubre en el Teatro Santa Catarina de Coyoacán, abordando la violencia familiar que se normaliza en el discurso cotidiano a través del absurdo y el humor.
El proyecto llegó a Schoemann durante la pandemia por Covid-19, cuando recibió un apoyo para traducir un libro belga. Entre varios textos eligió El adiós por su tono extraño, lúdico y surrealista para hablar de cuestiones banales y cotidianas del seno familiar. La pieza ganó el Premio L’inédithéâtre en las Jornadas de Lyon en 2016 y ha resonado especialmente con el público joven europeo.
La trama gira en torno a una familia de clase media venida a menos, donde un hijo de 35 años anuncia su partida, desatando la resistencia de sus padres atrapados en sus propias carencias. La situación se complica cuando irrumpe una segunda familia adinerada para organizar la boda de sus hijos. Este encuentro expone discursos de clasismo, racismo y homofobia. Schoemann no adaptó la obra al contexto mexicano, considerando que las problemáticas familiares son universales.
El director busca potenciar la violencia dentro de la comicidad, tratando las violencias familiares de manera desfasada y chusca para generar una respuesta ambigua entre la risa y el terror.
La puesta en escena se nutre del teatro del absurdo con guiños a Pina Bausch, utilizando la repetición para transformar el sentido de las acciones y llevarlas al paroxismo.
El dispositivo escénico de Anna Adrià Reventós es minimalista, la iluminación se oscurece progresivamente como metáfora de la tensión, y la música original de Alejandro Preisser se descompone conforme la familia se desmorona. El elenco incluye a Alejandro Calva, Esther Orozco, Fernando Bueno, Constantino Morán, Pilar Boliver y Emmanuel Pavía. Las funciones continúan hasta el 30 de noviembre.
