“Tu primer goya nunca se olvida”, compartió Frida Rosas Guzmán, egresada del plantel Vallejo, tras recordar la ceremonia de bienvenida al Colegio de Ciencias y Humanidades que, hace tres años, maestros y autoridades organizaron para la Generación 2024. Ese día, la cecehachera descubrió su amor por la UNAM.
“Cuando se realizaron las pláticas de inducción fue un momento muy feliz, porque empecé a conocer gente de toda la escuela y cuando di mi primer goya supe que la UNAM y el CCH eran lo correcto para mí”, comentó.
A la distancia, Frida afirma que sus tres años de bachillerato influyeron en su vocación profesional: “Me interesé por el Área de Humanidades y Artes, gracias al Estudio Técnico Especializado (ETE) de Fotografía digital y también al de Educación y Desarrollo Infantil; este último fue algo propedéutico para la carrera que quiero estudiar: Pedagogía”, destacó.
En sus palabras, “el Colegio te impulsa para que persigas tus pasiones. Si te gustan las ciencias, las matemáticas o las artes, hay muchos talleres culturales y Siladin tiene todas las áreas de investigación”.
Otro gran apoyo en su formación fueron las y los profesores: “Te impulsan si ven que algo te interesa. Es increíble cómo, en tres años, puedes encontrar todas las herramientas para guiarte, encontrar qué quieres hacer en la licenciatura o si solo quieres tener algún hobby”.
Por ello, la joven recordará con especial afecto a la maestra Laura, de Matemáticas, porque “a pesar de que a veces fue muy estricta, siempre fue muy respetuosa y siempre intentó inculcar el sentido de responsabilidad”.
También guardará aprecio por su maestra de Inglés: “Fue de mucha ayuda, si en algún momento nos sentíamos mal, podíamos hablar con ella para que nos diera algún consejo y nos hiciera sentir que no estábamos solos, porque a veces en la adolescencia sentimos que nadie nos entiende”.
Crecimiento y libertad
La cecehachera narró que al plantel Vallejo llegó a los 14 años y descubrió que el mundo era muy diferente a lo que había experimentado cuando estudiaba el nivel de secundaria.
“Estaba acostumbrada a que la secundaria era pequeña y cuando llegué aquí vi una escuela muy gigante. Entonces, descubrí lo que era la libertad, ya que el Modelo del Colegio es para que tú puedas escoger y diferenciar lo que está bien y mal”, indicó.
Las dimensiones del centro educativo hicieron que Frida Rosas Guzmán se sintiera segura: “A todos los que ingresen, tengan la seguridad de que conocerán a gente que se queda en nuestras vidas. A pesar de que los tres años se acabarán en algún momento, nos toca seguir, avanzar y dejar esta zona de comodidad, pero las personas se quedan para siempre y en la Universidad conoceremos a más”, dijo.
Para finalizar, la ahora egresada comentó que sentir nostalgia es inevitable: “Es el último recorrido que puedo realizar en el CCH como estudiante de bachillerato y después ya no regresaré al Siladin, mi lugar favorito porque tiene mucha vegetación y es muy tranquilo para estudiar y hacer tareas. Les diría a todos que, si tienen la oportunidad, ingresen a un CCH de la UNAM para que puedan vivir una experiencia muy grata”.
Cuando di mi primer goya supe que la UNAM y el CCH eran lo correcto para mí”.
El Siladin es mi lugar favorito porque tiene mucha vegetación y es muy tranquilo para estudiar”.
