Con el grito al unísono de “¡Sí se pudo!” se llevó a cabo la ceremonia de graduación de la Generación 2025 de los Estudios Técnicos Especializados (ETE) de la comunidad cecehachera formada por un total de 473 alumnas y alumnos de los cinco planteles del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH).
Las y los jóvenes recibieron su diploma de conclusión, el cual los certifica como especialistas en diferentes áreas del conocimiento. Durante el acto, la directora general del CCH, María Patricia García Pavón, señaló que este logro representa el cierre de una etapa y el inicio de nuevos proyectos académicos y profesionales.
“'¡Sí se pudo!' Integrarse a los Estudios Técnicos Especializados es fácil, pero lo más difícil es concluir y estar aquí refleja el compromiso que tuvieron consigo mismos y con sus familias. Este logro es suyo jóvenes, han demostrado disciplina y constancia, responsabilidad y capacidad para vincular el conocimiento con la práctica”, dijo.
Asimismo, subrayó que estos estudios constituyen una de las expresiones más sólidas del Modelo Educativo del CCH, al vincular el conocimiento con experiencias reales en industrias, empresas e instituciones de servicios. También resaltó que los programas de los ETE han sido diseñados con base en estudios de campo para responder a las necesidades del presente y preparar a las y los jóvenes para los retos del futuro.
La directora general informó que 2 mil 426 estudiantes se inscribieron en los ETE y 473 lograron concluirlos, resultado “que demuestra disciplina, constancia, responsabilidad y la capacidad de relacionar el aprendizaje con la práctica profesional”.
Vanguardia universitaria
En la ceremonia, la alumna Yuritzi Luna Moreno, del plantel Azcapotzalco, expresó su agradecimiento a las enseñanzas que le brindó el ETE de Recreación.
“Iniciamos esta aventura con nervios y curiosidad, pero descubrimos una vocación y nuestras responsabilidades para prepararnos para el futuro y acercarnos desde una edad temprana al mundo profesional. Mientras muchos jóvenes empiezan a preguntarse qué quieren ser, nosotros comenzamos a poner nuestros servicios a la mano de los demás y es ahí cuando el conocimiento adquiere un mayor valor”, dijo.
También tomó la palabra Daniela Guadalupe Jarillo González, del ETE Banco de Sangre y Análisis Clínico del plantel Naucalpan, quien reconoció que estos estudios son poner las manos a construir conocimiento y sociedad: “somos (ejemplo de) la vanguardia de la Universidad”.
Espíritu cecehachero
La directora del plantel Azcapotzalco, Martha Patricia López Abundio, felicitó a las y los 105 egresados de ese centro de estudios por demostrar disciplina, constancia y compromiso para superar los desafíos, al tiempo que reconoció “el papel de las familias como pilar, refugio e impulso durante este proceso”.
En representación de la directora del plantel Naucalpan, Verónica Berenice Ruiz Melgarejo, la secretaria de Servicios Estudiantiles, Blanca Elizabeth Cruz, destacó que los Estudios Técnicos Especializados constituyen un preámbulo hacia las licenciaturas que ofrece la UNAM y brindan herramientas útiles para la vida, al permitir que las y los estudiantes aprendan el Modelo Educativo.
Maricela González Delgado, directora del plantel Vallejo, expresó que compartir este logro con estudiantes y padres de familia representa un orgullo para la comunidad universitaria, pues “realizar una formación adicional fortalece la preparación integral del alumnado, impulsa su vocación profesional y enriquece su currículo académico y laboral”.
El director del plantel Oriente, Reyes Flores Hernández, reconoció el doble esfuerzo realizado por las y los egresados, quienes, además de cursar las asignaturas de las cuatro áreas del bachillerato, dedicaron tiempo a un ETE con el respaldo de sus padres y tutores. “Estos estudios continúan cumpliendo su propósito de desarrollar conocimientos y habilidades que favorecen la incorporación al mercado laboral. Invitó a las y los egresados a compartir sus experiencias con quienes aún no participan en estos programas”, indicó.
Por su parte, el director del plantel Sur, Noé Israel Reyna Méndez, señaló que las y los estudiantes decidieron ir más allá de las actividades obligatorias del bachillerato para adquirir nuevos conocimientos y ponerlos al servicio de la comunidad, una actitud que, afirmó, refleja el espíritu de los auténticos universitarios y cecehacheros.
“Los Ete son el centro de un proceso de aprendizaje donde nosotros, los maestros, somos las guía, pero ustedes al llevar a la práctica eso, persiguieron algo más, decidieron aprender nuevas cosas y muchas de éstas son para el servicio a la comunidad, es un ejemplo de llevar conocimiento a la sociedad”, comentó.
Por su parte, Joaquín Narro Lobo, director general de Orientación y Atención Educativa, reconoció la decisión voluntaria de las y los estudiantes para incorporarse a estos programas, aun cuando ello implicó dedicar tiempo adicional a sus actividades académicas.
En representación de los coordinadores de los ETE, Gerardo Escamilla Núñez señaló que el diploma recibido es fruto del esfuerzo extraordinario de cada estudiante, quienes, además de cumplir con su servicio social y actividades prácticas, fortalecieron su identidad universitaria y comenzaron a definir la manera en que desean contribuir a la sociedad. También agradeció el respaldo de las familias y la labor de maestras y maestros, cuya guía y exigencia fueron fundamentales para alcanzar este objetivo.
