Un sistema alimentario sostenible, la conservación y uso de la biodiversidad, energías limpias y renovables, economía circular y ciudades resilientes, son las cinco estrategias con las cuales se puede revertir la degradación ambiental que sufre el planeta.
“Se está a tiempo y es responsabilidad de todos los que habitan el planeta”, señaló la bióloga Julia Carabias Lillo, durante la cuarta edición del Congreso de Educación Ambiental en el Bachillerato para el Desarrollo Sostenible, en donde dictó la conferencia magistral “Situación actual, global y nacional de la sustentabilidad del desarrollo”.
La experta también urgió a los profesores del CCH a actuar con sus estudiantes desde los espacios escolares y reconoció la dificultad de replicar estas acciones en todos los contextos, sin embargo, resaltó la importancia de valorar la biodiversidad y los servicios ambientales.
La investigadora dijo que “deben de promoverse las cadenas de mercados de productos verdes que generan empleos, ingresos, incluso a los que no tienen tierra, y fomentar los sistemas productivos sostenibles que no implican cambio de uso de suelo, como el manejo forestal sustentable, el manejo de la vida silvestre, el ecoturismo y la pesca responsable”.
Al enumerar las estrategias, Carabias Lillo señaló como necesaria una política alimentaria que incluya todas sus dimensiones, desde la parte productiva, la salud, el medio ambiente, la social y la económica, que reduzca los desperdicios y para que las prácticas agrícolas sustentables estén favorecidas sobre los diversos procesos agroindustriales.
Llamó a disminuir el consumo de cárnicos y de lácteos, a hacer una planeación del territorio y a ordenar la pesca. Otra acción que mencionó fue la creación de una política de energías limpias con inversión pública y privada: “Debe ser una sinergia entre lo público y lo privado, bajo el control del Estado y eliminando gradualmente los combustibles fósiles”, explicó.
A esto se suma trabajar por una economía circular que minimice la extracción: “Reducir las sustancias tóxicas que incorporan, eliminar la obsolescencia programada y reparar (los daños). Hoy los productos que se compran tienen una obsolescencia programada. No tenemos de ninguna manera por qué estar cambiando celulares todo el tiempo. Es un efecto del consumismo, de cómo nos bombardean las empresas y de cómo se programa la caducidad de electrodomésticos y computadoras, cuando podrían tener vidas muy largas”.
Por último, se refirió al rediseño de ciudades residentes, es decir, el reordenamiento de las actividades productivas, la economía local, la generación de empleos, los servicios (salud, educación y vigilancia); y reducir la movilidad y el congestionamiento con el traslado a pie y en bici, entre otros.
SINERGIAS
Carabias Lillo comentó que esta estrategia requiere de instituciones, de mecanismos distintos de gobernanza y de políticas públicas integrales y transversales hacia la sustentabilidad: “Se requerirá de fortalecer el marco legal, la aplicación de la ley, el acceso a la justicia ambiental, una política de investigación e innovación tecnológica integral e interdisciplinaria que responda a estos retos”.
Al finalizar, la científica compartió una frase del doctor José Sarukhán: “Ninguna generación de seres humanos previa a la nuestra ha tenido la cantidad de información acerca de los efectos de nuestra actividad económica sobre el ambiente; ninguna generación del futuro tendrá el tiempo que nosotros tenemos para actuar. Cuando se ponen manos a la obra, lo inconcebible se torna inevitable”.
“Sí podemos hacer un cambio. Hay que actuar. Y no es pasarles a los jóvenes la responsabilidad de hacerlo, hay que hacerlo juntos, todos los que hoy habitamos este planeta”, concluyó.
Las cinco acciones:
- Creación de un sistema alimentario sostenible
- Impulsar la conservación y uso de la biodiversidad
- Promover el uso de energías limpias y renovables
- Desarrollar una economía circular
- Construir ciudades resilientes
Sí podemos hacer un cambio. Hay que actuar. Y no es pasarles a los jóvenes la responsabilidad de hacerlo, hay que hacerlo juntos”.
Julia Carabias Lillo
Especialista
