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Diego Alejandro Peña Suárez, egresado

Crecer intelectualmente y descubrir su vocación, sus mejores experiencias

Diego Alejandro Peña Suárez, egresado
Crecer intelectualmente y descubrir su vocación, sus mejores experiencias

No rendirse y definir su gusto por las ciencias son las dos lecciones más importantes que Diego Alejandro Peña Suárez se llevará de los tres años que cursó el bachillerato en el plantel Azcapotzalco, del CCH.

“La mejor enseñanza que me ha dejado el Colegio de Ciencias y Humanidades es que, por más difícil que se ponga el camino, siempre hay una salida al final”, expresó el ahora egresado, quien recordó que la primera vez que pisó su plantel tuvo mucho miedo porque sabía que el reto de ser cecehachero era una gran responsabilidad.

“Empecé el semestre con muchos miedos y mucho que aprender. El Colegio ha sido un viaje hermoso, he aprendido muchísimas cosas y la perspectiva que tengo de la vida ha cambiado gracias a esta escuela y, de verdad, una de las cosas que he aprendido aquí es a reforzar mi pensamiento crítico”, destacó el egresado.

Ahora, el joven se despide con nostalgia de su escuela, pero con la certidumbre de que su elección de estudiar en el Colegio fue la mejor decisión.

“Miro al CCH con mucho cariño. Fue mi primera opción de estudio y no me hubiera gustado quedarme en ninguna otra escuela, porque tanto el ambiente como los maestros y todas las personas que con las que he interactuado, me han aportado algo y han plantado una semilla en mi cerebro que me ha hecho crecer muchísimo y eso me hace muy feliz”, comentó.

Por ello, el cecehachero compartió que lo que más extrañará del plantel serán a sus amigos y compañeros de clase, “porque también ellos aportaron a su crecimiento”.

 

De médico a matemático

Por otra parte, Diego Alejandro expresó su deseo de estudiar Ciencia de Datos en Ciudad Universitaria, vocación que descubrió gracias a sus clases de Matemáticas.

“El punto de inflexión para mí fue Matemáticas I, en primer semestre, porque llegué al CCH queriendo ser médico, pero en Matemáticas I me tocó con un profesor que me enseñó muchas cosas, entre estas, me demostró que tengo un amor por esta ciencia y un amor por plasmar lo abstracto en la vida real a través de las matemáticas”, dijo el estudianre.

En ese sentido, comentó que de no haber cursado con ese profesor, no habría tenido un cambio profesional tan radical hacia su vocación.

“Ese punto de inflexión en mi vida me ha dirigido hasta el día de hoy, en el que he desarrollado mi amor por la física, por la ciencia y, en específico, por las matemáticas. De verdad, todo esto es gracias al CCH”, comentó.

A las y los chicos de primer semestre, Diego Alejandro Peña Suárez les recomendó no reprobar materias: “Entren a todas sus clases y, más que nada, aprovechen esta etapa, porque se les irá rapidísimo, y si no lo disfrutan, lo sufrirán mucho. Aprovechen, disfruten, compartan y aprendan. No saben todas las bondades que tiene el CCH para ustedes, aprovechen las asesorías y las clases. Nunca se cansen de aprender”, sugirió.

Por último, a sus compañeros de generación les mandó el mensaje para que continúen con sus estudios: “Lleguen a la Universidad, estudien mucho y nunca, pero nunca, dejen de crecer. Yo vivo con una filosofía japonesa que se llama Kaizen, que dice que tienes que mejorar 1 por ciento cada día y, entonces, traten de mejorar el 1 por ciento cada día”. 

 

El CCH ha sido un viaje hermoso, he aprendido muchísimas cosas y la perspectiva que tengo de la vida ha cambiado”.

 

No saben todas las bondades que tiene el CCH para ustedes, aprovechen las asesorías y las clases”.

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