¿Qué futuro queremos?, ¿Una ciudad con autos, contaminada, donde no se puedan hacer actividades al aire libre, se habite en fraccionamientos cerrados, sin interactuar con nadie, o, en cambio, una ciudad de espacios públicos, áreas verdes abiertas, viviendas cerca de los centros de trabajo, donde se pueda caminar, convivir, con aire limpio y un transporte público sustentable, eléctrico, limpio?
Estas interrogantes fueron el detonante de la conferencia magistral “Movilidad y sustentabilidad”, que dictó Manuel Suárez Lastra, director general de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, ante los participantes del Cuarto Congreso de Educación Ambiental en el Bachillerato para el Desarrollo Sostenible, en el Colegio de Ciencias y Humanidades.
La respuesta, dijo el especialista, es una decisión que se debe de tomar: “Ciudades como México están aún a tiempo, para ello requerimos de políticas que se encaminen hacia ese futuro, es decir, con menos uso del automóvil (por alta emisión de contaminantes) y apostar por el transporte sustentable de la mano del uso de suelo (vivienda) cerca de los centros de trabajo”.
¿Cómo acompañar esta elección? El experto en movilidad expuso brevemente el comportamiento que la gran mayoría de las ciudades modernas a nivel global registran: cuentan con un centro, donde se llevan a cabo la mayoría de las actividades económicas, de gobierno y servicios, mientras que alrededor hay servicios auxiliares y más alejados de las ciudades las actividades económicas disminuyen y aumentan más las viviendas.
En este sentido, dijo que un factor determinante es el binomio vivienda-transporte y cómo esto determina muchas de las acciones humanas que repercuten en el modo de vida en las ciudades.
“Al estar alejadas las viviendas de los centros de trabajo, el transporte es determinante. Pero, ¿cómo se traslada la gente? La mayoría prefiere hacerlo en auto, por comodidad, seguridad, y porque el transporte público lo consideran sucio, lento, o peligroso”, compartió.
El auto, señaló, genera un problema de desigualdad entre la gente: “Si vemos las calles, por lo menos el 80 por ciento de cada vialidad principal está dedicada al auto, mientras que el 20 o 30 por ciento al transporte público”.
En este sentido, hizo un llamado a poner fin a la adicción del uso del automóvil y tener modos de transporte sustentables, públicos, eficientes, limpios, cómodos y seguros. Compartió algunas acciones que otras ciudades han impulsado y han tenido buenos resultados, como hacer más caro el uso del auto y promover el uso de transportes alternativos sustentables, como el uso de la bicicleta y caminatas.
CIERRE DEL CONGRESO
“Responder a la crisis ambiental exige ciencia, tecnología, políticas públicas, pero ante todo una ciudadanía participativa, consciente y empática”, así lo resaltó Rosalba Velásquez Ortiz, secretaria de Servicios de Apoyo al Aprendizaje del CCH, como parte de las conclusiones del congreso.
Sobre el evento, afirmó: “Dejó grandes aprendizajes, pero sobre todo compromisos renovados. Las ideas planteadas no se tienen por qué quedar en el marco de la pantalla o de un expediente (…) las tenemos que llevar y sostener en nuestros planteles del CCH; también en los nueve planteles de la Escuela Nacional Preparatoria, en el Colegio de Bachilleres, en las preparatorias oficiales que nos acompañaron, pero también con nuestras familias y en nuestros entornos locales”.
Por último, subrayó que, desde el CCH, “estamos convencidos que educar para la sostenibilidad es educar también para la libertad, para la justicia y para la vida, y que las redes de colaboración que hoy hemos fortalecido sigan dando frutos en cada proyecto, en cada huerto, en cada aula y en cada acción cotidiana que llevemos a cabo con nuestros estudiantes”.
Acciones para una mejor movilidad
- Encarecer el uso de automóvil
- Promover el traslado en bicicleta.
- Cobrar estacionamientos en vías públicas.
- Poner precio al congestionamiento vial.
- Cobrar impuestos a quienes usen vías indebidas.
- Crear infraestructura para ciclovías y caminantes.
