Alejandro Rodríguez García ha impartido durante más de 18 años la asignatura de Taller de Lectura y Redacción e Iniciación a la Investigación Documental (TLRIID) I a IV y, en ocasiones, el Taller de Comunicación. “Por fortuna, tuve la opción de realizar mi servicio social aquí, en el plantel Azcapotzalco. En aquel entonces requerían estudiantes de Comunicación para preparar al alumnado que iba a presentar sus exámenes extraordinarios, tanto en el Taller de Lectura como en el Taller de Comunicación y me tocaba acompañarlos para preparar sus exámenes”.
Después, “surgió una oportunidad de cubrir un grupo y tuve esa ventanita de oportunidad para ingresar a impartir clases; me enamoré del oficio de ser profesor. Me ayudó mucho a comprender el Modelo Educativo, porque como estudiante la experiencia es distinta. En el salón de clases, los profesores se dirigían a uno como compañero, me llamaba mucho la atención porque yo venía de una secundaria donde el sistema educativo era exigente”, comentó el ahora académico cecehachero.
Como estudiante, Rodríguez destacó con agrado su paso por el Colegio. Recordó que el primer día esperaba que su profesor de Matemáticas apuntara todo en el pizarrón y no fue así. “Cuando recibí mi primera clase, el ambiente de aprendizaje que construyó el profesor fue muy bueno, cuando entramos al proceso de abstracción. Desde que ingresé tenía la idea de egresar en tres años y aprovechar la oportunidad, porque tengo dos hermanos, uno de ellos intentó ingresar al CCH pero no lo logró, fue una experiencia muy triste. Cuando yo ingresé no quería acabar con otra mala experiencia, me dije: ‘voy a acabar para convertirme como en el primer universitario de la familia’”.
Rodríguez García dijo que al ingresar como profesor en el Colegio encontró a muchos de sus maestros, quienes se convirtieron en sus compañeros; “incluso, colegas fundadores me compartieron muchos recursos y consejos para una docencia que estuviera apegada al Modelo Educativo que, al final de cuentas, como alumno, uno lo integra a su forma de ser”.
Su pasión por la lectura
“La lectura dirigida como estrategia me encantaba porque era que todos tuviéramos nuestro libro o nuestras fotocopias, por ejemplo, de un cuento, una novela, leerla entre todos, sobre todo si el profesor tiene una voz amable que se disfruta, pues uno entra en ese mundo literario, en ese espacio y todo lo demás desaparece. Hay ocasiones en las que les digo a mis alumnos: ‘es viernes literario, vamos a leer un cuento chiquito’”, afirmó el maestro entrevistado.
“Y, al alumno Alejandro de aquellos años, le pediría que leyera más novelas, que conociera más autores. Después entras a la dinámica de la vida adulta y esto absorbe tu tiempo, ya no tienes la misma oportunidad de leer a todos los autores que quisieras, incluso de apreciar otras manifestaciones de arte, por ejemplo, visitar más museos, ir con frecuencia al cine, cultivarse en la fotografía. A ese Alejandro le diría que se cultivara más en las artes”, comentó el maestro.
Al enviar un mensaje al Alejandro profesor, señaló: “Le pediría que nunca dejara de sentirse joven, a veces la vida cotidiana nos lleva a pisar la trampa de ‘ya estoy viejo, ya no entiendo al alumnado’. La verdad es que, al final de cuentas, yo quisiera que ese profesor Alejandro siempre tuviera ese afán de comprender al estudiantado desde su condición de jóvenes y adolescentes, para formarlos y compartirles el camino posible para el éxito académico”.
“Me encanta visitar otros planteles para tomar cursos de otros colegas, estar en los talleres y cursos de formación docente. De esta manera, conoces las estrategias de tus colegas, sus visiones del mundo, aprendes mucho. A mis colegas les sugeriría el diálogo como la vía para la comprensión del alumnado, platicar con ellos siempre es muy gratificante, hay un mejor entendimiento cuando uno se involucra con ellos de manera afectiva”.
Por último, el maestro envió una felicitación a sus compañeras y compañeros del CCH, así como “un reconocimiento por su labor diaria; cuando uno está en la trinchera de profesor entiende el esfuerzo que implica preparar una clase, construir los aprendizajes. Un abrazo afectuoso desde este espacio digital”, finalizó. (Con información de Yolanda García Linares)
Yo al alumno Alejandro de aquellos años le pediría que leyera más novelas, que conociera más autores.”
