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ESPORA UNAM: Modelo de atención psicológica con jóvenes

María Patricia García Pavón dijo que las familias deben sumarse para acompañar al estudiantado del Colegio

ESPORA UNAM: Modelo de atención psicológica con jóvenes
María Patricia García Pavón dijo que las familias deben sumarse para acompañar al estudiantado del Colegio

Ante el actual escenario de múltiples problemáticas sociales y de violencia, donde las y los adolescentes enfrentan una vulnerabilidad propia de la etapa transitoria, resulta fundamental que este sector poblacional pueda expresar sus emociones y sentimientos en libertad, hablar sobre su salud emocional y acudir a espacios para recibir ayuda psicológica y acompañamiento de manera segura; no obstante, también es vital construir redes de apoyo entre especialistas, funcionarios y docentes y, principalmente, con los padres y madres de familia.

En lo anterior coincidieron Vicente Zarco Torres, responsable del programa ESPORA Psicológica; María Patricia García Pavón, directora general del Colegio de Ciencias y Humanidades; y María Dolores Valle Martínez, exdirectora general de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP), quienes participaron en el programa ESPORA UNAM: Modelo de atención psicológica con jóvenes, de la Serie Diálogos Educativos.

Bajo la conducción de Aglae Vaquera Méndez, en esta producción de Mirador Universitario, de la Coordinación de Universidad Abierta y Educación Digital (CUAED) de la UNAM, Vicente Zarco hizo un breve recorrido sobre el programa ESPORA Psicológica, el cual inició en 2011 bajo la coordinación de la doctora Bertha Blum, y se extendió en la Universidad gracias a la visión del rector Leonardo Lomelí Vanegas; y la secretaria General, Patricia Dávila Aranda, con el objetivo de brindar un acompañamiento psicológico a la comunidad estudiantil.

“Estamos viviendo un momento complicado, no se trata de un problema de la Universidad, es mundial (…) Hablar de esto es muy importante, que los jóvenes sepan que existimos muchas personas preocupadas por ellos y que tratamos de extender los programas y ayuda a hacia ellos”, dijo el especialista.

Sobre el desarrollo de ESPORA Psicológica, el psicoanalista afirmó que este programa ha sido considerado como el más grande en Latinoamérica de atención psicoterapéutica y trabaja para miles de estudiantes de la UNAM.

Al ser cuestionado sobre cómo este modelo puede replicarse en otras instituciones educativas, Zarco argumentó que se requiere de recursos, pero lo más importante, de la voluntad y sensibilidad de las autoridades escolares para comprender las dificultades que atraviesan las y los adolescentes y que el salón de clase se convierte en un espacio fundamental para su presente y futuro.

 

Padres y madres, pieza fundamental

María Patricia García Pavón, directora general del CCH, expresó el beneplácito por contar con un programa como ESPORA para apoyar al estudiantado, sin embargo, se ha observado un distanciamiento de los padres y madres de familia respecto a los temas de salud emocional y mental.

“Encontramos grandes resistencias que debemos romper a través de la información y acercar a los jóvenes a los espacios adecuados para que reciban atención, que tienen espacios para hablar con libertad sobre sus emociones”, expuso.

García Pavón resaltó que el normalizar contextos de estigmatización y rechazo ha generado que estudiantes del Colegio enfrenten ansiedad o depresión, lo que repercute en su desempeño académico.

“Hemos observado cómo, desafortunadamente, las intenciones suicidas incrementan de manera muy importante al concluir el ciclo escolar y esto con qué tiene que ver en cómo se confronta una situación difícil. Nuestros alumnos han perdido la capacidad de confrontar situaciones de manera razonada (…) Los indicadores señalan que cada vez es mayor el número de estudiantes que solicitan baja temporal por razón de enfermedades de carácter emocional o mental”, expuso.

Por ello, apuntó que se debe establecer comunicación con las y los adolescentes, así como “fomentar la generación de recursos de comunicación de joven a joven para hablar en el mismo lenguaje; se vale sentir, se vale reconocer que se requiere ayuda y se vale saber que somos seres sensibles y, si lo requieren, que sepan que pueden pedir ayuda sin ser estigmatizado”.

La directora general enfatizó que “en el bachillerato trabajamos con menores de edad y requerimos el acompañamiento de los padres y madres, sobre todo, para atender este tipo de situaciones”. 

 

Es importante que los jóvenes sepan que existimos muchas personas preocupadas por ellos”.

Vicente Zarco

Responsable del programa ESPORA Psicológica

 

En el bachillerato trabajamos con menores de edad y requerimos el acompañamiento de los padres y madres”.

María Patricia García Pavón

Directora general del CCH

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