El plantel Vallejo recibió la distinguida visita de Pavel Koulikov, destacado violinista de la Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM).
En su presentación dentro de Zona de Teatro, el violinista profesional deleitó a las y los asistentes con interpretaciones de temas emblemáticos, como La gata bajo la lluvia, pieza con la demostró la versatilidad y el sentimiento que emanan de las cuerdas de su instrumento, lo que provocó que todas las y los cecehacheros asistentes a la presentación bailaran y cantaran a todo volumen.
Además, el artista de origen ucraniano recordó con sencillez que su vasto camino musical inició con una melodía básica: “La primera canción que yo aprendí a tocar en el violín fue Estrellita, ¿dónde estás?”, compartió el artista.
Hijo de una violonchelista y un violinista, Pavel Koulikov dijo que creció rodeado de notas y armonías. “Desde el inicio me gustó mucho su sonido; supe que a esto me iba a dedicar”, compartió el músico y enfatizó que “la pasión es el motor de cualquier carrera”.
Así, el primer violín en la Orquesta Filarmónica de la UNAM y Orquesta Sinfónica de Minería indicó que su formación académica es de nivel internacional. Tras cursar estudios en el Centro Cultural Ollin Yolitzi y en la escuela “Vida y Movimiento”, Pavel Koulikov se graduó en el Conservatorio Nacional Superior de Música y Danza de París, así como del Conservatorio de Boulogne-Billancourt, de Francia, ambas instituciones de gran prestigio en el mundo.
Para el violinista, formar parte de la OFUNAM es la culminación de un anhelo de la infancia, pues solía asistir a los conciertos donde participaba su madre. Ingresar a esta institución, considerada una de las mejores de Latinoamérica, requirió un esfuerzo extraordinario, expresó.
“Para entrar se necesita hacer una audición; fue a finales de 2009, fuimos casi 30 candidatos y afortunadamente me escogieron a mí”, relató el intérprete a los jóvenes del Colegio.
Al cerrar su presentación entre aplausos y gritos enérgicos, Koulikov exhortó a la comunidad cecehachera a explorar su lado artístico. Aseguró que aprender a tocar un instrumento es un proceso de crecimiento que rinde frutos para toda la vida.
“Anímense, es una de las mejores inversiones de tiempo que podrían hacer”, concluyó el intérprete con emoción, tras una presentación inolvidable para los estudiantes.
Desde el inicio me gustó mucho el sonido (del violín); supe que a esto me iba a dedicar”.
