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Estudiantes aprenden habilidades y destrezas manuales

En el taller se dio vida a un singular personaje a partir de un colibrí lleno de color

Estudiantes aprenden habilidades y destrezas manuales
En el taller se dio vida a un singular personaje a partir de un colibrí lleno de color

Con papel, cartón y harina hecha engrudo, se puede dar forma a la imaginación. Es la cartonería, una actividad donde los estudiantes del Colegio de Ciencias y Humanidades, plantel Azcapotzalco, además de conocer su proceso de elaboración, desarrollan habilidades y destrezas manuales y valores de convivencia, destacó Irving Mondragón Laguna, del Centro de Arte y Cultura Circo Volador. 

En esta ocasión, explicó el artesano, a través del Taller de Alebrijes Monumentales se busca que los estudiantes impregnen su creatividad en la elaboración de un colibrí, que medirá tres metros por 2 metros 60 centímetros.

Mondragón Laguna informó que esta actividad forma parte del proyecto CCH para Todos, que mantiene el Centro de Arte con el Colegio, planteles Azcapotzalco y Sur, y que busca acercar a los estudiantes a la cultura a través de diferentes talleres y eventos de fotografía, charlas, danza aérea, teatro, exposiciones, entre otros.

Junto con Luz Trejo, coordinadora de talleres del Circo Volador, el tallerista explicó a los jóvenes interesados sobre la propuesta cultural y el proceso de elaboración para tener como resultado una artesanía que podría volverse icónica del plantel, incluso participar en los desfiles que se realizan en la ciudad.

“Traeremos solo la estructura y serán los estudiantes quienes le den forma y color; se eligió la figura de un colibrí como emblema de la primavera”, dijo Mondragón.

 

Origen de la creatividad

El tallerista compartió que el alebrije es una criatura fantástica elaborada de papel y cartón: “Es considerada como la artesanía de la Ciudad de México (…) Está hecha a partir de las propias ideas del artesano, sus pensamientos y creatividad”. 

Sobre su origen, Mondragón relató que de acuerdo con su creador (Pedro Linares), surgió de una pesadilla: “Son criaturas fantásticas, no definidas y protectoras que pueden integrar elementos animales, vegetales y hasta humanos; lo que las caracteriza es la cantidad de colores en su decoración”.

Además, afirmó que, aunque la cartonería va de la mano con las festividades del Día de Muertos, por mucho tiempo la elaboración de alebrijes fue mínima: “Hace 18 años, el Museo de Arte Popular impulsó esta artesanía y se dio a conocer de nueva cuenta, además de que la industria cinematográfica, a través de algunas cintas, la trajo de nuevo a la escena cultural”. 

Por último, agregó que con esta actividad se introduce a los jóvenes a un oficio muy antiguo y de gran arraigo cultural, también a un modo de vida que les puede dar un ingreso económico; los alebrijes, las piñatas, calaveras, catrinas, las máscaras que usan en los carnavales, los famosos Judas, son tan solo algunos de sus productos.

“Se pueden hacer mil cosas con la cartonería y con las técnicas adecuadas, además de que sus elementos son incluso reciclados y los encuentras en todos lados”, finalizó. 

 

El creador de los alebrijes

 

En 1906 nació Pedro Linares López, cartonero de oficio, en la Ciudad de México, quien es considerado el inventor de los alebrijes. Cuando tenía 30 años, Pedro enfermó quedando inconsciente y, según él, en un profundo sueño se le revelaron las criaturas extrañas que cambiaron su destino como artesano de La Merced.

Tras su recuperación, empezó a recordar su sueño y puso manos a la obra para dar a conocer cómo eran estas criaturas en sus sueños. Su trabajo de alebrijes fue expuesto en Estados Unidos y Europa. El artesano falleció el 26 de enero de 1992, a la edad d 86 años.

 

(Los alebrijes) son criaturas fantásticas, no definidas y protectoras que pueden integrar elementos animales, vegetales y hasta humanos”.

Irving Mondragón Laguna

Tallerista del Centro de Arte y Cultura Circo Volador

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