“Mi mejor experiencia en el Colegio de Ciencias y Humanidades es aquella en la que estuvieron presentes o participaron mis amigos”, comentó Ximena Olalde Hernández, estudiante egresada del plantel Azcapotzalco; por ello, explicó que lo que más extrañará de sus años cecehacheros serán a sus compañeros y también a las y los maestros.
“Los profesores también forman una parte muy importante de la escuela; por fortuna, tuve la experiencia de tener clases con muchas y muchos bastantes buenos, porque en el plantel hay maestros que sí te apoyan”, expresó.
Ximena recordó que en los primeros días en el Colegio fueron inusuales: “No conocía a nadie; además, el primer día de escuela, el plantel se te hace muy grande, miras a la escuela gigantesca y, por tanto, te pierdes muy fácil. Conforme pasa el tiempo, cambia su tamaño”.
A partir de su ingreso, la percepción de Ximena sobre el bachillerato cambió, en especial, en el cómo se tejen relaciones: “Puedes conocer a una persona por primera vez y te puede caer mal, sin embargo, esa primera impresión no siempre tiene que ser la que dicte tu relación con la persona. Muchas situaciones cambiarán nuestro comportamiento con la persona y viceversa”, detalló.
La alumna compartió que sus padres estudiaron en el plantel Azcapotzalco del CCH, por lo que ya tenía algunas referencias: “Al principio, entré con una percepción de que era una escuela muy, por decirlo, liberal, donde los maestros te daban clase si querían. Pero como en cualquier institución, depende mucho de cómo sea uno como estudiante”.
Trazar caminos
Respecto a si el Colegio le ayudó a elegir su carrera, la joven alumna indicó que desde que ingresó estaba segura: deseaba ser médico cirujana: “Honestamente, ya sabía qué quería estudiar desde un inicio, aunque no negaré que sí tuve mis dudas. Gracias al apoyo vocacional que te ofrece el plantel y al Modelo Educativo del CCH, pude esclarecer y no tener dudas respecto a lo que me quiero dedicar”.
Por ello, a las y los alumnos de primer ingreso, la cecehachera les aconsejó que disfruten mucho su estadía y no se limiten a arriesgarse: “En el CCH se viven cosas muy buenas. Todos los planteles del Colegio ofrecen muchas oportunidades, tanto buenas como malas. Les diría que se acerquen a los laboratorios del Siladin y a difusión cultural porque ofrecen muchos talleres que les pueden ayudar a saber hacia dónde van y qué les gusta”, indicó.
Al finalizar, destacó que su mayor aprendizaje en los tres años de CCH fue entender que el camino de cada uno depende de las acciones propias: “La vida solo depende de ti, las decisiones son tuyas y, por tanto, tú puedes hacer con tu vida lo que quieras. A todos los estudiantes les diría que no dejen que alguien dicte sobre tu vida y que, si no sabes lo que te gusta, debes darte el tiempo de aprender a conocerte y escucharte”, concluyó.
Gracias al apoyo vocacional y al Modelo Educativo, pude esclarecer y no tener dudas respecto a lo que me quiero dedicar”.
La vida solo depende de ti, las decisiones son tuyas y, por tanto, tú puedes hacer con tu vida lo que quieras”.
