La compositora y cantante mexicana Mercedes Nasta inauguró el pasado 11 de octubre su nueva instalación sonora Honorata, en el Espacio de Experimentación Sonora del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), donde permanecerá hasta abril de 2026.
La pieza de 15 minutos en formato multicanal fue concebida como una canción de cuna expansiva que combina voz, contrabajo, viola, guitarra y órgano Hammond. El proyecto, comisionado por el MUAC, representa un ejercicio de “empujar al pop hacia el sistema multicanal”, según explica el curador Guillermo García Pérez.
Nasta compuso Honorata durante su embarazo y los primeros meses después del parto. Este proceso vital marcó profundamente la obra.
“La concebí como un arrullo, algo que calmara”, relata la artista. La pieza refleja dos etapas distintas: la primera con más estructura y energía propia del embarazo, y la segunda más contemplativa y extendida.
La compositora desarrolló una práctica de escucha corporal durante la creación, permitiendo que “el cuerpo hablara” con su propia inteligencia. Varias melodías llegaron literalmente en sueños, por lo que Nasta describe Honorata como “una canción recordada más que compuesta”.
La espacialización sonora, realizada por Tobías Álvarez, distribuye el audio por 22 canales, creando una atmósfera envolvente donde incluso el subwoofer funciona como un latido del vientre. García Pérez la define como “un pop onírico que induce a un estado entre el sueño y la vigilia”.
El título juega con las palabras “honrar” y “cantata”, rindiendo tributo al proceso de creación y cuidado vivido. Para el curador, la obra trasciende lo íntimo y adquiere una dimensión política al proponer otra temporalidad de escucha, propia de los espacios de cuidado.
