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Reconocimiento a estudiantes del plantel Oriente

El director general del CCH destacó la necesidad de que los estudiantes aprendan a convivir en armonía

Reconocimiento a estudiantes del plantel Oriente
El director general del CCH destacó la necesidad de que los estudiantes aprendan a convivir en armonía

En el Auditorio Alfonso Caso, en Ciudad  Universitaria, se reconoció a los ganadores del Primer Concurso de Ensayo a Nivel Bachillerato de la UNAM 2025: Cultura de Paz, en el que participaron 228 jóvenes de los 14 planteles del Colegio de Ciencias y Humanidades y de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP).

El  propósito fue fomentar la reflexión crítica y la creatividad sobre la cultura de paz, a través de un escrito que abordara diversas perspectivas sobre el tema.  

El primer lugar lo obtuvo Nairim Cano Hernández, y el segundo fue para Alexis Hernández Pedraza, ambos del plantel Oriente, del Colegio de Ciencias y Humanidades. El tercer lugar correspondió a Regina Sánchez Nájera, de la ENP número 5.

El concurso fue organizado por la Secretaría de Prevención y Apoyo a la Movilidad y Seguridad Universitaria y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. La ceremonia congregó a los ganadores de los tres primeros lugares y seis menciones honoríficas, a sus profesores, amigos y familiares. El plantel Oriente obtuvo dos menciones honoríficas, mientras que la Escuela Nacional Preparatoria obtuvo cuatro menciones.

Benjamín Barajas Sánchez, director general del CCH, expresó que “formar a las y los jóvenes en una cultura de paz es de gran relevancia en un contexto nacional e internacional caracterizado por la intensificación de las guerras entre gobiernos, las insurrecciones armadas, las luchas entre facciones del crimen organizado y los sentimientos de impunidad que empujan a las personas a hacer justicia por su propia mano, como ha ocurrido en los estados de Puebla, Tlaxcala, Hidalgo y la Ciudad de México”.

“Desde luego las escuelas no están exentas de la violencia —continuó—, que derivan de factores como la desintegración familiar, la marginación, el consumo y la venta de sustancias nocivas para la salud, la activación de grupos violentos y la influencia negativa de las redes sociales, lo cual contribuye a que los jóvenes reproduzcan conductas agresivas como forma de relación y defensa de su integridad”.

“Para el Colegio, la reflexión sobre la cultura de paz es fundamental para que los jóvenes aprendan a convivir y se asuman como agentes de cambio, por ello deben contribuir a una cultura de paz, lo cual no sólo implica rechazar la violencia física, sino también fomentar el respeto a los derechos humanos, la equidad, el diálogo y la resolución pacífica de los conflictos”, añadió.

Por su parte, María Dolores Valle Martínez, directora general de la ENP, afirmó que en esta ceremonia no sólo se reconoce el talento, la creatividad y el pensamiento crítico de nuestra juventud, sino que se celebra una convicción profunda: “la educación,  cuando se vive con compromiso ético y social, puede ser el cimiento más firme de una verdadera cultura de paz”.

María Patricia García Pavón, directora del plantel Oriente del CCH, apuntó que “las acciones orientadas para fomentar la paz es más pertinente y necesaria que nunca, ya que
actualmente presenciamos realidades complejas en diversas partes del mundo. El gran reto es superar la normalización de la violencia y para lograrlo, la participación de los jóvenes es más crucial que nunca”.

 

Ganadores comparten experiencias

“Abordé la comprensión del respeto como la base de la cultura de paz; todos somos diferentes y, por tanto, simplemente deberíamos comprender y respetar a los demás, aunque no entendamos la perspectiva que tienen sobre la vida o el mundo. Con esta experiencia tomo dos cosas positivas, la primera como escritor, que es algo muy importante para mí y que me gusta mucho”, señaló Nayeli Cano Hernández, alumna egresada y quien obtuvo el primer lugar en este concurso.

Respecto a la cultura de paz, “tengo una mente que piensa diferente del resto. El hecho de que mis ideas, de alguna forma, hayan sido aprobadas y sean en algún futuro quizás alguna base para que se entienda el tema de una forma diferente, sin necesidad de entender a todos, es una experiencia muy buena para mí y espero en algún momento culminar este ensayo más ampliamente. Todos somos diferentes, pero hay que tratarnos como iguales”.

Alexis Hernández Pedraza, quien obtuvoel segundo lugar, dijo que “este tema es uno de mis favoritos, mi ensayo lo enfoqué en actividades recreativas, como el deporte, el arte y la música como herramientas para impulsar una cultura de paz. Quise tomar estas actividades porque sé que les llaman la atención a los jóvenes y porque se necesita hacer equipo en el deporte y a veces se excluye a personas que no son muy dotadas en estas áreas. Lo sustenté, sobre todo, en experiencias personales, y de ahí se desprendió tomar estas actividades como aspectos para impulsar la cultura de paz”.

Michelle Cruz Hernández, alumna egresada y quien obtuvo Mención Honorífica, señaló que “este concurso lo vi como una oportunidad de mezclar lo que voy a estudiar: Ciencias Políticas con cultura de paz y resultó interesante. Abordé el tema desde la justicia social: no puede haber paz sin justicia social, son dos cosas que van de la mano y sin una no hay otra. No es solamente como se mencionó antes, la paz no es ausencia de violencia, es más allá de eso, se trata de cosas estructurales, sistemáticas y cómo se ha perpetuado la desigualdad más que nada en el mundo”.

Para tener la capacidad de cuestionar el sistema y lo que sucede actualmente, explicó, “no hay que quedarse sólo con lo que muestra la televisión, porque a partir de cuestionarse se pueden dar los grandes cambios. Yo me informo con muchos análisis geopolíticos, varios periódicos y consulto varias fuentes para formar mi propio criterio”.

Lizeth Andrea Aguilar Gálvez, quien ganó una Mención Honorífica y cursará quinto semestre, señaló sobre su tema: la violencia doméstica, la resiliencia personal que viven las víctimas, el conocer una experiencia y saber que la UNAM nos brinda espacios para exponer nuestras ideas, fue lo que me alentó para plasmar toda esa superación personal psicoemocional de las víctimas”.

“Quise abordar algo que vemos y está muy normalizado: la violencia hacia la mujer. Tuve la oportunidad de hacer una presentación del tema en el CCH, lo arraigado que está desde hace muchísimo tiempo y que es un tipo de violencia que, a final de cuentas, no se puede erradicar porque ni siquiera se ha concientizado el daño que causa y existe, aunque nadie lo diga. Desde los hogares se puede implementar la paz”, aseguró.

 

En Naciones unidas creemos firmemente que los jóvenes son agentes de cambio; lo vemos cuando se organizan, debaten, escriben y defienden causas”.

Christian Voelcker

Representante en México de la oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito

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