Dentro del ciclo Voces y Emociones. Encuentros para Cuidarnos, el psicólogo Itzamná Flores Moreno impartió la sexta charla titulada “Importancia del afecto en la familia”. En dicho espacio, señaló que el afecto temprano dentro del hogar construye la salud mental y es la base de la regulación emocional. Además, explicó que la falta de apego seguro y resiliencia es un factor de riesgo para detonar trastornos, ya que “los vínculos que se establecen en la infancia marcan la salud mental del mañana”.
El especialista indicó que el afecto y la salud mental son la arquitectura del bienestar de una persona y en la infancia se trabaja la base de la salud mental: “el afecto no sólo es emocional, sino también biológico. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la salud mental como un estado de bienestar que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, y permite el desarrollo y aprendizaje de habilidades. Se construye con afecto, comprensión y vínculos”, dijo.
Explicó que la salud mental se construye día con día, “no tiene fecha ni edad. Nunca es tarde para empezar a construir un autocuidado. Una persona con salud mental no significa que no sufra, no tenga problemas, tristezas o depresión. Somos seres humanos y ese tipo de situaciones siempre estarán presentes; la diferencia es que el individuo con salud mental podrá enfrentar esas adversidades, estas herramientas le permitirán desarrollarse y desenvolverse en su entorno y con él mismo”.
Conexiones
El especialista definió el afecto como la forma en que se expresan las emociones y se establecen conexiones con los demás: “se manifiesta a través de los gestos, las palabras, miradas, de los abrazos y nos permite sentirnos listos, comprendidos y acompañados. Esas expresiones nos llevarán conectar con las demás, el arte de conectar con el otro es la emoción que nos ayudará al desarrollo emocional”.
Flores Moreno remarcó que el desarrollo emocional es el proceso a través del cual una persona aprende a reconocer, expresar y manejar sus emociones; esto comienza desde los primeros años de vida, se fortalece en la infancia y continúa hasta la edad adulta y vejez.
“La forma en que expresamos y recibimos afecto influye en nuestras relaciones. Desde temprana edad forma uno de los pilares que nos ayudará en la construcción de nuestra identidad, del amor propio y de la autoestima”.
Por otra parte, comentó que el vínculo o la conexión afectiva se convierte en la base sobre la que crece la seguridad y el desarrollo emocional, así como la autonomía: “esto influye en el nivel cerebral, el afecto no sólo se siente sino también moldea el cerebro”.
En ese tenor, llamó a identificar qué se puede cambiar “y amar de diferente manera. Si hay algo malo en mí, si tengo problemas con mi hijo o con un familiar, es importante autoconocerse. A pesar de haber crecido en un entorno violento, carente de afecto, de herramientas, no significa que tengan que vivir ese estilo de vida. Recuerden que nuestros padres no sólo nos heredan nuestros rasgos físicos, sino problemas genéticos, está en nosotros cambiar; si tú, papá, observas que tu hijo tiene problemas emocionales, hay que darnos un autoanálisis y reflexión”.
¿Cómo puedes mejorar la forma en que expresas tus emociones?
- Fortalece tu autoestima. Es la base para tener relaciones sanas y seguras.
- Supera la ansiedad. Procura ser más asertivo contigo mismo, trabaja en tu seguridad.
- Vence el miedo a ser rechazado. Aprende a quererte a ti mismo.
- Establece límites. Aprende a decir “no” cuando te sientes vulnerado o incómodo.
- Expresa tus opiniones. Tienes derecho a ser escuchado y valorado.
