Hace tres años, José Daniel Quintero Cruz sorprendió a todos con un excelente resultado en su examen de ingreso al bachillerato; se había preparado al máximo para ser parte del Colegio de Ciencias y Humanidades, plantel Naucalpan, sus expectativas se resumían en aprender mucho y forjarse un camino que lo lleve a realizar su sueño: ser médico. Y lo cumplió con creces, no sólo está a un paso de ingresar a la Facultad de Medicina en Ciudad Universitaria, sino que su estancia en el Colegio se coronó al obtener un promedio de 10.
“Estos años se fueron tan rápido y se siente un sentimiento de nostalgia. Me llevo experiencias muy bonitas en muchos sentidos, conocí a muchos docentes y amigos, pero también viví situaciones de mucho estrés, a veces sin ganas, pero al final, pude hacer un balance entre mi vida personal y mis actividades académicas y logré tener los conocimientos, claro también con el esfuerzo propio de estudiar un poquito más, y todo esto ahora se ve reflejado en el desempeño académico”, compartió.
Y es que, afirmó, tanto en conocimiento como en su visión sobre la vida, se dio un crecimiento: “Hubo un desarrollo gradual del cual me siento muy satisfecho. Es una continuación en cuanto al conocimiento académico, porque desde hace muchos años me quiero dedicar a la ciencia y a la investigación. Una idea, que dijo, se construyó en lo personal, pero que en el Colegio lo reafirmaron algunas clases, donde los trabajos de laboratorio, reportes de prácticas, escuchar a la gente e investigar era lo que más le gustaba hacer”.
En este sentido, destacó la labor de los profesores, Vivian Álvarez, de Química; Brenda, de matemáticas; Sandra Soledad y Bertín Elguea, de Biología; y Luis Alberto Salas, de Filosofía, de quienes destacó su calidad humana, sus conocimientos frescos y actuales y el interés puesto en sus alumnos.
Comentó que al elegir esta carrera está muy consciente de todo lo que involucra, “es realmente la rama del conocimiento que me interesa y apasiona y en la cual creo que puedo tener más aporte a la sociedad como al mundo en general, es lo que quiero hacer realmente”.
También el Colegio, destacó, abrió su perspectiva sobre cómo un docente puede marcar a sus alumnos. Observó esas dinámicas y lo relacionó con el trabajo médico, que radica en la interacción con otras personas, “me llevo ese observar, pues cambió bastante mi perspectiva”.
Al dirigirse a sus compañeros del Colegio, recomendó aprovechar lo que la institución ofrece, pero también estar abiertos a los distintos métodos de enseñanza y estar preparados para estudiar por cuenta propia, ya que eso hace la diferencia.
Por último, el joven, que se visualiza en unos años ejerciendo su profesión en algunos hospitales, se despide del CCH agradeciendo el haber vivido muchas experiencias y conocimientos, pero también deseando que esta institución crezca y se fortalezca, “que siga mejorando y prestando un servicio aún mejor”.
