Motivada por dejar huellas de aprendizajes significativos, presencia académica y conversación humana con el alumnado al que imparte las materias de Taller de Lectura, Redacción e Iniciación a la Investigación Documental (TLRIID) y Taller de Comunicación I-II, en el plantel Oriente, la profesora Itzel Ortiz Olivera ejerce la docencia desde hace ocho años, en los cuales ha acumulado aprendizajes.
En entrevista con motivo del Día del Maestro, la docente conversó sobre el compromiso académico con las y los cecehacheros, el ser profesional en la encomienda que le ha conferido la Universidad y el Colegio y sobre su paso por el plantel como estudiante y, ahora, guía de los jóvenes.
“Sin lugar a dudas, una de las cuestiones que más me interesa como profesora del Colegio es contribuir a que los estudiantes adquieran una formación sólida en las materias que imparto; que me recuerden porque les enseñé aprendizajes útiles para la vida; porque nunca me cerré a escuchar su preocupaciones, ideas y puntos de vista; porque conviví en un marco de respeto con ellos”, enumeró.
Asimismo, la profesora de TLRIID señaló que su interés por estar en contacto con las y los jóvenes y la educación la llevó al camino de la docencia, “aunque debo reconocer que mi ingreso como maestra al plantel Oriente fue una casualidad; primero, porque me acerqué a la escuela para hacer el servicio social, después impartí un taller en Difusión Cultural y me aventuré a dejar mi currículum”.
Por otra parte, la maestra cecehachera recuerda que al finalizar sus clases solía preguntar en la dirección “si había algo; entonces, se amplió la matrícula para atender a más estudiantes que habían aprobado el Examen Comipems, por lo que me dijeron: ‘Hay una oportunidad, ¿quieres estar aquí?’; obviamente, dije que sí”.
Como anécdota, recuerda que en su primer día al frente de un grupo ocurrió el sismo del 19 de septiembre de 2017: “Fue una entrada muy peculiar en el salón de clases; lo primero que hice fue quedarme en la puerta para detenerla y decirle a los estudiantes que salieran con cuidado”.
En otra parte de su conversación, recordó que, durante su paso en el plantel como estudiante, la maestra María Refugio Serratos, del Área de Talleres, impartía sus clases de una manera entretenida: “Nos cantaba, leía poemas y trabalenguas, la hacía muy didáctica y amena su materia”.
“Ella me enseñó a redactar e influyó para que me inclinara más por la comunicación”, explicó la también coordinadora del Programa de Jóvenes en la Investigación en Humanidades y Ciencias Sociales.
Ahora, Itzel Ortiz Olivera señala que el plantel Vallejo ha cambiado mucho, sobre todo en el uso de las tecnologías, “porque fui de la generación que en la explanada hacíamos fila para usar un teléfono fijo y pedir permiso para quedarnos más tiempo o para ir a una fiesta; me tocó inaugurar los equipos de cómputo de la Sala Telmex, donde era un show entrar”.
Por último, la maestra envió una felicitación a sus compañeros profesores y les pidió “que disfruten mucho lo que hacen; es un trabajo maravilloso que además de llenarnos de conocimientos, también nos nutre el corazón al trabajar con los estudiantes y eso es algo muy bonito”. (Con información de Porfirio Carrillo)
Una de las cuestiones que más me interesa es contribuir a que los estudiantes adquieran una formación sólida”.
