“El Colegio de Ciencias y Humanidades te da la apertura para siempre participar, para ser una persona curiosa y que nunca te dé miedo inscribirte a actividades. De los profesores, ni se diga; son personas que siempre te orientan y apoyan si tienes alguna duda”, afirmó Yanina Gabriela Rincón Salazar, ahora egresada del plantel Naucalpan.
La joven agradeció que toda la comunidad cecehachera “te hace explotar la cabeza, porque el Colegio es un mundo increíble donde todo se mezcla”. Asimismo, compartió que el mayor aprendizaje durante los tres años de bachillerato fue que, pase lo que pase, nunca hay que dejar de soñar: “Así te parezca que algo es solamente un juego o un sueño, sí es posible realizarlo, siempre y cuando tengas la pasión por descubrir”.
En su caso, indicó, su mayor sueño hecho realidad fue hablar conn muchas personas que la inspiraron: “Jamás lo creí, porque estuve con los más jóvenes y con tantas personas de diferentes edades. También logré estar en coloquios con otros profesores; todos fueron sueños maravillosos”.
La estudiante comentó que en la Universidad extrañará a las personas que conoció: “Soy consciente que no todo dura para siempre, pero mientras lo estás viviendo, hay que aprovecharlo al máximo; eso es lo mejor que puedes hacer: vivir siempre los momentos”.
Comunidad empática
Gabriela recuerda cómo fue su primer día en el plantel Naucalpan: se perdió al buscar sus salones de clases. “Fue mucho nerviosismo porque no sabía qué iba a hacer, ni siquiera cómo había logrado entrar; fue mi primera opción por la cercanía a mi hogar y porque me decían que el CCH era lo mejor que te podía pasar en la vida y sí, definitivamente”, dijo.
Su estancia en el plantel fue muy activa, indicó. “Me inscribí a muchos talleres de filosofía, biología, anatomía y estuve en Jóvenes hacia la Investigación. Todo se orientó a la parte de ciencias biológicas y físico matemáticas”.
Aunque la cecehachera estudiará Ingeniería civil, destacó que el Colegio le inculcó nunca quedarse con lo primero: “Siempre intenté estar en talleres que, más allá de que me explicaran matemáticas o física, también me explicaran el sentido y la cosmovisión de la sociedad y la política”.
A las nuevas generaciones de estudiantes, Gabriela les sugirió estar atentos a las personas que los rodean: “Nunca vas a saber cuál es la persona que más te apoyará. A veces, incluso la que peor te cae, puede llegar a ser tu mayor sustento. Siempre tienes que estar disfrutando de las personas; no importa lo que suceda, siempre habrá alguien que estará ahí para ti”.
También, indicó que, si quieren una vida tranquila dentro del plantel, deben convivir con todas y todos. “No se cierren, de lo contrario, estarán fuera de un mundo del que tienen mucho que aprender y en el que uno también puede enseñar”.
Por último, la alumna agradeció el apoyo de su familia durante sus tres años en el bachillerato: “Ellos estuvieron en cada en cada conversatorio, en cada decisión que tomé en el colegio. Mi familia fue mi sustento base para soportar todo lo que venía”.
Siempre tienes que estar disfrutando de las personas; no importa lo que suceda, siempre habrá alguien que estará ahí para ti”.
No se cierren, de lo contrario, estarán fuera de un mundo del que tienen mucho que aprender y en el que uno también puede enseñar”.
