“Hacer investigación significa crear conocimiento y éste puede tener diferentes aplicaciones sociales, no sólo en pro del alumnado y el profesorado, sino de toda la comunidad”, así lo expresó el profesor Ibrahim Guillermo Castro Torres, quien junto con la maestra Ailed Berenice Flores Chávez elaboró una propuesta de una secuencia didáctica sobre la química de los carbohidratos y la salud nutricional en el bachillerato.
¿Por qué los estudiantes del CCH consumen alimentos procesados?, ¿cuánto consumen diariamente?, ¿conocen lo que significa la etiqueta nutricional impresa en los alimentos?, ¿cómo se relaciona con la incidencia de enfermedades crónico degenerativas?, éstas y otras cuestiones fueron parte de una encuesta que se aplicó a 317 estudiantes que cursaban la asignatura de Química del plantel Sur.
La encuesta “demostró un consumo frecuente de alimentos procesados ricos en azúcares y la necesidad del alumnado por aprender sobre carbohidratos desde un punto de vista químico y nutricional”.
Asimismo, los resultados dieron origen a una secuencia didáctica sobre la química de los carbohidratos y la salud nutricional en el bachillerato, la cual fue publicada en la revista trimestral Educación Química, con más de 20 años de trayectoria y que edita la Facultad de Química. La secuencia se implementó a un grupo de 25 estudiantes del CCH.
Se trata de “una forma innovadora de abordar un tema (los carbohidratos) que vamos analizando cada ciclo escolar, pero siempre será diferente porque el núcleo escolar es diferente, esto si enriquece la profesionalización docente y es un punto clave para la investigación educativa”, explicó el docente.
En el nivel medio superior, se explica en la secuencia, los carbohidratos se abordan en las asignaturas de Química, donde se analizan su relación estructura-función, la reactividad de sus grupos funcionales, contextualizándolos en la temática de una buena alimentación y prevención de algunas enfermedades.
En este sentido, el profesor señaló que en el Colegio se puede realizar investigación: “tenemos un núcleo poblacional muy rico, miles de estudiantes en los que se puede investigar su proceso de aprendizaje con la finalidad de brindar herramientas didácticas que sean de utilidad para la enseñanza de la química”.
De esta manera, la secuencia involucró diferentes actividades: investigación documental, análisis de material didáctico/científico y trabajo práctico y procesos de evaluación, diagnóstica, formativa y sumativa. Además, se utilizó la taxonomía EROA (Estructura del Resultado de Aprendizaje Observable) para describir los resultados de aprendizaje.
Por otra parte, el docente destacó que esta propuesta de investigación se puede aplicar en cualquier grupo de bachillerato, no necesariamente en el CCH: “nuestra secuencia didáctica no es sólo de química, sino que está contextualizada y tiene una relación muy fuerte con otras áreas del conocimiento, da pie a otras líneas de investigación”.
Sobre lo que significó esta experiencia, el docente dijo que se demostró que en todo escenario se puede hacer investigación y que los profesores son orientadores del aprendizaje, pero también “estamos para crear conocimiento y lo hacemos de forma colaborativa, y éste puede tener diferentes aplicaciones sociales en pro del alumnado, del profesorado y de toda la comunidad”.
Compartió que esta experiencia le dejó más conocimiento, fue una manera innovadora de abordar un tema que se analiza cada ciclo escolar, lo cual enriquece a la profesionalización docente y es un punto clave para la investigación educativa.
Más áreas para estudiar
Por su parte, la maestra Ailed Berenice compartió que todo surgió a partir de observar qué productos consumen los estudiantes en los quioscos del CCH; “nos percatamos de que consumen muchos productos procesados, varios de ellos tienen el sello distintivo de exceso de azúcares, queríamos ahondar más en ese aspecto de qué tan regular es el consumo y el por qué lo hacían”.
De esta manera, “decidimos informar sobre esta problemática, no sólo en el país, sino a nivel global, de que este tipo de alimentos repercuten a mediano y corto plazo en la salud. Un dato interesante es que las tres primeras causas de muerte en nuestro país tienen que ver con el consumo de estos productos con exceso de azúcares, lo que provoca enfermedades coronarias, la diabetes y, ahora, en tercer lugar están los tumores malignos”.
“Es muy importante para nosotros que los alumnos vayan en el camino corrigiendo o adentrándose más en conocimientos (...) partimos de una problemática que ellos viven y que no es alejado de su realidad. Ellos observaron si están consumiendo el aporte calórico necesario, si es más o es deficiente y con base en ello hacer cambios sustanciales en su vida”.
Al respecto,comentó que de esta secuencia se pueden derivar muchas ramas, sobre todo, dependiendo de las necesidades del profesor y de su contexto, “ellos lo pueden adaptar. Por ejemplo, se puede vincular al área de Ciencias de la Salud y la Biología, incluso con el Derecho”.
Compartió que fue una buena experiencia, donde el alumnado siempre fue el protagonista, eso lo llevó a hacer sus propias reflexiones, a construir sus aprendizajes: “eso es muy importante, encaja en nuestro Modelo Educativo y los pilares pedagógicos”, finalizó.
