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Nicolás López Quirino, egresado

Su gran pasión de la niñez lo acompañó hasta el CCH, donde desarrolló su sueño

Nicolás López Quirino, egresado
Su gran pasión de la niñez lo acompañó hasta el CCH, donde desarrolló su sueño

“Me genera mucha nostalgia graduarme de aquí porque recuerdo todo: las risas, el estudio, los desvelos y la diversión. Esta escuela es inolvidable. Si alguien me pide una recomendación de escuela, siempre diré que el Colegio de Ciencias y Humanidades, porque me dio los momentos más bellos de mi vida”, expresó Nicolás López Quirino.

En entrevista, el exalumno del plantel Vallejo destacó que el Modelo educativo del Colegio es único: “Es algo que no encuentras en la Escuela Nacional Preparatoria, ni en instituciones del Instituto Politécnico Nacional (IPN). El Modelo equilibra muy bien el estudio con la diversión, además de que, como alumnos, nos convertimos en autodidactas”.

Por ello, recomendó a las y los cecehacheros de los primeros semestres que disfruten todas las libertades, diversiones y talleres que ofrece esta escuela, sin dejar de lado las materias porque la dedicación es la herramienta que les permitirá egresar en tres años y elegir la carrera de su preferencia con el Pase Reglamentado.

“La UNAM tiene muchos talleres y concursos para guiar nuestra pasión y para fomentar el sueño profesional que tenemos. Los invito a que se unan a eso que les gusta, que luchen por sus sueños; siempre se puede. Si hacemos lo que nos gusta, lo haremos muy bien”, comentó el joven.

 

“El CCH, mi primera opción”

Uno de los sueños de Nicolás López Quirino fue ingresar a una escuela de la Universidad Nacional: “En mi familia muchos querían estar aquí y no lo lograron. El plantel Vallejo fue primera opción, porque aquí estudió mi hermana mayor”, dijo.

El joven recordó con cariño cuando se enteró de que sería cecehachero: “Estaba con mi papá y mis hermanos, entonces quisimos conocer los resultados en la página de la UNAM, pero como yo no quería ver, le dije a mi papá que revisara por mí. En eso, empezó a gritar y celebrar. El resultado me hizo muy feliz ese momento”.

El primer día en el plantel también fue para él un momento único: “Llegué a mi salón de la asignatura de  Química, pero mi hermana me llevó hasta el lugar, porque la escuela es tan grande que uno se puede perder con facilidad entre tantos espacios. Ahí comencé a hacer mis primeros amigos y me di cuenta de que la gente del CCH es muy buena onda; supe de inmediato que me adaptaría fácilmente”.

 

Escenario de sus sueños

Más adelante, Nicolás comentó que su vocación se definió gracias a las actividades culturales y deportivas del plantel: “En tercer semestre me inscribí al taller de teatro. Después, en Educación Física me inscribí en los torneos de basquetbol, voleibol y de todos los deportes”, narró.

A partir de esas experiencias, decidió estudiar la licenciatura de Literatura Dramática y Teatro: “Mi papá es actor y desde chico me inculcó el amor hacia el teatro. De niño me aprendí los diálogos de sus obras y en mi casa jugaba a ser actor. Me decían que me moriría de hambre si decidía estudiar eso, pero con el impulso que hay en el CCH, los talleres de teatro me llevaron a presentar en diferentes escenarios de la ciudad y develar la placa de los 50 años de la Muestra de Teatro del CCH. Fue cuando me dije: ‘Vamos por este sueño, vamos a estudiar teatro’”, concluyó. 

 

El Modelo equilibra muy bien el estudio con la diversión, además de que, como alumnos, nos convertimos en autodidactas”.

 

Con el impulso que hay en el CCH, los talleres de teatro me llevaron a presentar en diferentes escenarios de la ciudad”.

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