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De cómo acompañar a quien se ha perdido en la oscuridad

El proyecto surgió con experiencias propias de Valentina Manzini, quien es la dramaturga y directora teatral

De cómo acompañar a quien se ha perdido en la oscuridad
El proyecto surgió con experiencias propias de Valentina Manzini, quien es la dramaturga y directora teatral

  

De acuerdo con la Secretaría de Salud, en México, alrededor de 3.6 millones de personas adultas viven con depresión. Es una cifra que circula en reportes clínicos, pero rara vez se instala en un escenario. Alba, obra escrita y dirigida por Valentina Manzini, producción de Teatro UNAM, pone el problema en escena.

La historia parte de una ausencia: la mamá de Alba comunica a sus amigas que la joven dejó una nota de suicidio y pidió que respetaran su decisión. Sin embargo, las amigas deciden no conformarse y emprenden un viaje por carretera en la búsqueda del último lugar donde fue vista.Lo que ocurre en ese trayecto, en ese viaje, (los procesos personales que emergen, las preguntas sin respuesta, la culpa y el amor obstinado) es el verdadero corazón de la obra. Es, en su forma exterior, un thriller policiaco y una road movie; en su fondo, una indagación sobre cómo acompañar a quien se ha perdido en la oscuridad, en esta enfermedad.

“Para mí la historia fue una excusa. Yo quería hablar de la depresión, del suicidio y de las redes de apoyo. Y de cómo se puede entender una enfermedad mental desde afuera”, dijo Valentina Manzini.

La autora conoce bien ese “desde afuera” por experiencia propia: vivió su primera crisis depresiva en 2019 y, una vez que la superó, descubrió lo paradójico que resulta comprender la depresión incluso para quienes la han atravesado. Esa experiencia (haber estado adentro y, sin embargo, no poder acompañar bien a otra persona cercana en sus propias crisis) fue uno de los motores de la escritura.

“Es un recordatorio, consciente de serlo, hecho en un momento de lucidez, para los momentos de opacidad u oscuridad total”. Así lo definió la autora.

Manzini escribió Alba entre finales de 2023 e inicios de 2024, desde un momento de bienestar, como herramienta personal y colectiva. El proceso consideró entrevistas testimoniales con personas que habían atravesado crisis depresivas y con familiares de quienes murieron por suicidio, además de asesorías con especialistas de psiquiatría y psicoterapia.

Aunado a lo anterior, uno de los hallazgos dramatúrgicos más poderosos es que la perspectiva de Alba jamás aparece de una forma directa. “Lo de adentro lo conocemos solo desde afuera”, sintetizó Manzini. Es desde esa exterioridad donde se construye toda la obra: las preguntas de las amigas, su confusión y su miedo. El público queda colocado en el mismo lugar que los personajes: sin acceso al mundo interno de quien sufre, con el impulso urgente de entenderlo.

 

El centro de la obra no son los padres de Alba

“Creo que se habla poco de cómo acompañar a una amiga, de estar ahí para otra persona. Me parece que la amistad es un mecanismo de supervivencia”, afirmó la directora de teatro. Esta convicción explica por qué el centro de la puesta en escena no son los padres de Alba, sino sus pares: ese tejido entre iguales que puede sostener o romperse en momentos críticos.

Para la comunidad de la UNAM, en su mayoría estudiantes, esta obra de teatro puede funcionar como un espejo incómodo y necesario. Para padres que han estado frente a un hijo que atraviesa una crisis depresiva sin saber cómo acercarse, también.

“Diría que justo la falta de apertura de los adultos en torno al tema, tanto de los padres como de los maestros, es el mayor obstáculo para que los jóvenes socialicen la depresión”, señaló Manzini. Nombrar lo que ocurre, tener con quién hablarlo, saber que no se está solo: eso, más que cualquier respuesta cerrada, es lo que Alba propone como primer paso. La obra no alecciona; abre espacio.

Alba es también el resultado de siete años de trabajo del colectivo Mujeres Pájaro Teatro, fundado por egresadas del Centro Universitario de Teatro (CUT).

El elenco está conformado por las integrantes: Alejandrina González, María Kemp, Irma Sánchez y Abril Ramos Xochiteotzin, artistas interdisciplinarias cuyas líneas de trabajo individuales nutren la puesta en escena, la cual integra teatro, lenguaje audiovisual, música y movimiento.  

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